13. Orar adorando

"Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto" (Lc 4, 8)

“Los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Jn 4,23).

La adoración es la primera actitud del hombre que se reconoce criatura ante su Creador. Exalta la grandeza del Señor que nos ha hecho (cf Sal 95, 1-6) y la omnipotencia del Salvador que nos libera del mal. Es la acción de humillar el espíritu ante el "Rey de la gloria" (Sal 14, 9-10) y el silencio respetuoso en presencia de Dios "siempre mayor" (S. Agustín, Sal. 62, 16). La adoración de Dios tres veces santo y soberanamente amable nos llena de humildad y da seguridad a nuestras súplicas” (CIC 2628)

1. La adoración

Es una ac­titud que no tiene correspondencia alguna que se sostenga fuera del campo religioso. No adoramos antes de saber de Dios. Pedir y dar gracias son actitudes que nacen de la relación entre los hombres. Sólo se adora a Dios. Las restantes cosas y personas están a nuestro lado en un camino que vamos realizando todos juntos. Dios es diferente. Es el principio de la vida, es el excelso. Reconocemos su dignidad superior y le adoramos.

Si en el origen, adoración fue un protocolo civil o cortesano, hoy es sólo un tipo de relación religio­sa -de oración- que excluye otro cualquier destinatario que no sea Dios.

Sigue en la Ficha 13

Documentación: F. 13 ORAR ADORANDO