Mirar con esperanza

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"La esperanza cristiana es tener la certeza que yo estoy en camino hacia algo que es y no lo que yo quiero que sea" (Papa Francisco)

Estamos próximos a comenzar el Adviento, que para los cristianos es tiempo de esperanza. La esperanza siempre es violada. Parece mentira que pueda incesantemente resurgir de tanto descalabro, de tanto asesinato de ilusiones. 

En este tiempo se nos promete la alegría de Dios. La alegría que nos permitirá encarar el miedo sin esconder la cabeza, y mirar de frente, erguidos, levantando el dedo y poniendo en acción nuestra rebeldía pacífica. 

El Adviento es también invitación a no mirarse el ombligo. Quien se mira solo a sí nunca conocerá la paz verdadera. El que se encierra en sí enferma de tristeza, pierde la alegría del encuentro. 

Hoy recordamos el ejemplo de Kim Phuc, la niña de aquella famosa foto, que corría desnuda entre los soldados, abrasada por la bomba del napalm que tiraron los americanos en Vietnam. En aquella ocasión murieron dos de sus hermanitos. Ahora es embajadora de la ONU para la paz. Ha sufrido muchas operaciones. Hace poco se encontró en Estados Unidos, en una reunión, con el capitán que mandó tirar la bomba. Ella se fue hacia él y lo abrazó. Los dos lloraron abrazados. “Soy feliz porque no siento odio”, ha dicho Kim Phuc... ¡qué admirable y envidiable libertad! 

A propósito de esto, siempre recuerdo aquellas emocionantes y bíblicas palabras de un profeta rebelde y pacífico, Martín Luther King, que son un regalo para nosotros también: “En medio de los días desolados y las noches terroríficas he oído una voz que me decía: ‘no temas, yo estaré siempre contigo’. 

A ti que esto escuchar o lees: “No temas, yo estaré siempre contigo”. Vístete de estas palabras y canta y camina.