14. Discierne tu vida (Camino 14)

“Cada semana voy donde un hermano
para que me ayude a caminar en la verdad”  (Hermano Hall).

Es otro tema que se le mete dentro. Está proponiendo algo grane y eso requiere vocación. Es importante para el discernimiento vocacional. A Teresa le duele mucho este tema, le duele que entre en la vida religiosa gente sin vocación. Y se muestra dura: “¡Qué se vayan!” Incluso habla de echarlas (C 14,2) y que esto de haga sin “piedades” ni “lágrimas” (C 14,3.4). Son un peso muerto.

En la Encarnación hay bastantes más a la espera de hacer el noviciado.

¿Qué pide Teresa en quien llama para entrar? Más allá del espíritu de quien llama y del intento que lo mueve, se fija en el talento, o “buen entendimiento”. Para estar a la altura del ideal contemplativo se requiere lucidez mental. La cortedad de entendederas es mal incurable.

A pesar de ser pobre llega a decir: “gran bien es no recibir dotes, para poder escoger las personas. Porque podría ser cegarse por el interés, y que por no echar el dinero del dote de casa, dejen el ladrón dentro, que les robe el tesoro, que no es pequeña lástima” (C 14, 4).


 

Elaborar entre todos cinco criterios para el discernimiento vocacional.

Poema de Bertol Brecht

Durante siete años no pude dar un paso.
Cuando fui al gran médico,
me preguntó: ¿Por qué llevas muletas?
Y yo le dije: “Porque estoy tullido”.
“No es extraño”, me dijo.
“Prueba a caminar. Son esos trastos
los que te impiden andar.
¡Anda, atrévete, arrástrate a cuatro patas!”
Riendo como un monstruo
me quitó mis hermosas muletas,
las rompió en mis espaldas y sin dejar de reír,
las arrojó al fuego.
Ahora estoy curado. Ando.
Me curó una carcajada.
Tan solo a veces, cuando veo palos
camino algo peor por unas horas.