6. Oh Dios, ten compasión de este pecador

La parábola resalta: el realismo espiritual en que se apoya la oración del pu­blicano. Este valor religioso se señala en un hombre que ora movido por el deseo de relacionarse con Dios en la verdad, a un orante que ha comprendido que a Dios debemos  dirigirnos con la disposición interior de los pobres.

La oración del publicano sube hacia Dios como homenaje a la verdad. Se sabe pecador, el más pobre de todos los hombres. Y la verdad que su conciencia le revela en su interior, él la reconoce delante de Dios con la auténtica voz del corazón. «Reconocí ante ti mi pecado, no te encubrí mi falta; me dije: Con­fesaré al Señor mis culpas» (Sal 32, 59). Amén, así es, así sea.

Ora consciente de que está ha­blando con Dios que «ve el corazón del hom­bre» (Lc 16, 15), y es el Misericordioso. Lo invoca elevando hacia él un alma pobre. Su oración está fundada en la verdad. Tú eres el Misericordioso. Mira con misericordia la pobreza de éste que está delante de Ti. (Sal 51, 3.9.19).

Sigue en Ficha 6

Documentación: OH DIOS, TEN COMPASIÓN DE ESTE PECADOR