Migraciones: Una sola familia humana

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VIGILIA DE ORACIÓN

“El Pueblo de Dios abraza a «toda nación, razas, pueblos y lenguas» (Ap 7, 9) no con una especie de poder sagrado, sino con el servicio superior de la caridad”(Benedicto XVI). 

1.- Acogida

(Las personas que participan en esta vigilia de oración se colocan de tal manera que se puedan ver unos a otros). 

Cantan:

         JUNTOS CANTANDO LA ALEGRÍA
         DE VERNOS UNIDOS EN LA FE Y EL AMOR.
         JUNTOS SINTIENDO EN NUESTRAS VIDAS
         LA ALEGRE PRESENCIA DEL SEÑOR.
 
         ES EL SEÑOR, NOS ACOMPAÑA AL CAMINAR,
        CON SU TERNURA A NUESTRO LADO SIEMPRE VA.
        SI LOS PELIGROS NOS ACECHAN POR DOQUIER,
        NUESTRO AMIGO JESÚS NOS SALVARÁ. 
  • La semilla… (una persona lleva semillas en sus manos)
  • cuando cae en la tierra… (otra persona lleva tierra en un recipiente)
  • busca la humedad escondida… (una tercera persona pone semillas en la tierra)
  • para fructificar dentro… y crecer desplegando toda su belleza.
  • Los que vienen de lejos… (se acercan unos inmigrantes con la lámpara de su fe encendida))
  • buscan fuentes para su sed…,
  • acogida cálida para integrarse en otra cultura…,
  • comunidades donde poder celebrar su fe… 
  • Cuando lo encuentran, se llenan de alegría…
  • su oscuridad se vuelve luz de mediodía… 

Entran los que vienen y comparten con todos la luz de su fe.

Todos se ponen de pie, unen sus manos, expresando la alegría de pertenecer a la comunidad de Jesús. Vuelven a cantar: JUNTOS CANTANDO…

Y unos y otros se saludan con el gesto. Y cantan:

Shalom haverim. Shalom haverim.Shalom. Shalom.

        La paz del Señor contigo esté. Shalom. Shalom.

 2.- El salmo de los pueblos 

El Salmista explora su interioridad y se descubre habitado por muchos rostros, con muchos nombres dentro.

Sorprendido se pregunta cómo ha sido posible ese milagro, cómo le han nacido tantas vidas dentro, cómo voces que antes no le decían nada ahora las descubre cercanas, amigas.  ¿Quién une lo distinto? ¿Quién acerca a los distantes? ¿Quién logra que voces diferentes formen una sinfonía? ¿Quién es capaz de unir pueblos diversos en una misma familia? ¿Quién logra que los enemigos se den la mano en la amistad?

Salmo 86: La danza de los pueblos 

El la ha cimentado sobre el monte santo:
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
 
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
«Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí».
Se dirá de Sión: «Uno por uno
todos han nacido en ella:
el Altísimo en persona la ha fundado».
 
El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Este ha nacido allí».
Y cantarán mientras danzan:
    «Todas mis fuentes están en ti». 

Tiempo de silencio para que cada uno/a recree y personalice en su interior lo que ha encontrado en el salmo.

 3.- Un canto de unidad: juntos cambiaremos el mundo (Brotes de Olivo) 

Cuántas palabras, cuántos deseos,
cuántos esfuerzos por un mundo mejor.
Un mundo fiel al Evangelio
que está en la mente pero no en el corazón.
 
JUNTOS CAMBIAREMOS EL MUNDO ESTE AÑO
SI NOS UNIMOS, SI NOS AMAMOS,
SI A TODOS DAMOS LA PAZ.
 
Un Cielo Nuevo ante nosotros
con hambre inmensa por poder alcanzar.
El mundo nuevo de la Palabra
que haga presente la nueva humanidad.
 
JUNTOS CAMBIAREMOS EL MUNDO ESTE AÑO
SI NOS UNIMOS, SI NOS AMAMOS,
SI A TODOS DAMOS LA PAZ.
 
Pasan los siglos, se pasa el tiempo
viendo que el hombre no vive el plan de Dios.
Hay que plantarse, ¡llega el momento!
en el que el Reino sea en todos su pasión.
 
JUNTOS CAMBIAREMOS EL MUNDO ESTE AÑO
SI NOS UNIMOS, SI NOS AMAMOS,
SI A TODOS DAMOS LA PAZ.
 
Subiendo al sur encontraremos
al Dios que cambia nuestro corazón;
sólo en el sur comprenderemos
que nuestra vida traicionó su vocación. 

4.- Jesús Palabra se hace carne en medio de nosotros 

Todos abren las manos para recibir la lámpara, el icono de Jesús, la Palabra, que traen tres personas, danzando al ritmo de la música.    

Proclamación de la Palabra: Gal 3,26-29… Se proclama dos veces.  

“Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, ya sois descendencia de Abraham, herederos según la Promesa”.  

         Momento de silencio para interiorizar a Jesús dentro de nosotros. 

Parábola: Arroz con sabor a cielo  

  En aquel tiempo, dice una antigua leyenda china, un discípulo preguntó al vidente: Maestro, ¿Cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno? Y el vidente respondió: 

Vi un gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. En su derredor había muchos hombres hambrientos casi a punto de morir. No podían aproximarse al monte de arroz pero tenían en sus manos largos palillos de dos y tres metros de longitud. Llegaban a coge r el arroz, pero no conseguían llevarlo a la boca porque los palillos que tenían en sus manos eran muy largos. Juntos pero solitarios, permanecían padeciendo un hambre eterna delante de una abundancia inagotable. Y eso era el infierno. 

Vi otro gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. Alrededor de él había muchos hombres llenos de vitalidad. No podían aproximarse al monte de arroz pero tenían en sus manos largos palillos de dos y tres metros de longitud. Llegaban a coger el arroz pero con sus largos palillos, en vez de llevarlos a la propia boca, se servían unos a otros el arroz. Y así acallaban su hambre insaciable en una gran comunión fraterna. Y eso era el cielo.

 Canto:

YA NO HAY RAZAS, YA NO HAY COLOR;
SOLO HAY TRIGO, SOLO HAY AMOR;
Y EL MISMO SOL QUE VEMOS TÚ Y YO,
ES DE TODOS Y ES DE DIOS.
         CUANDO UN HOMBRE TE DÉ DE COMER
         Y EN SUS MANOS AGUA A BEBER,
         ACÉPTALO, QUÉ IMPORTA SU PIEL,
         TE LO DA DE BUENA FE.
TODOS COMEMOS DEL MISMO PAN,
TODOS BUSCAMOS A DIOS.
TODOS BEBEMOS EN UN MANANTIAL
Y EL AGUA NO TIENE COLOR.  

5.- Compartir sentimientos 

Algo tuyo. Un gesto. Una sonrisa. Una plegaria. Un abrazo. La fe 

Oración dicha por todos 

A ti, Dios Trinidad,
Dios Comunión,
Dios sin fronteras,
Dios de la paz y la justicia,
Dios de todos los pueblos de la tierra,
levantamos el corazón y las manos esta tarde.
 
Tú eres la luz que habita en nuestros corazones
y quieres que nos descubramos esa luz unos a otros.
Tú nos das a cada hermano y hermana,
del pueblo, cultura o religión que sea,
como un precioso regalo. 
 
Tu gran sueño es que nada humano nos sea ajeno.    
Tu alegría, ver que todos compartimos
la palabra y los silencios,
los caminos hallados, las preguntas,
el pan, la dignidad,
la danza, la alabanza,
el llanto y el gozo de la tierra.
 
Haz que avancemos una y otra vez en una iglesia de comunión,
donde nadie se sienta extranjero. . 
Ayúdanos a descubrir el milagro del amor en el perdón diario,
en la confianza del corazón,
y en una mirada de bondad dirigida hacia todos.
 
Enséñanos a presentir y gustar la universalidad de la comunión, 
a estrenar día tras día nuestra vocación a la comunión.
Que todos seamos uno, como tú, Trinidad santa.
Que viéndonos unidos, te vean a Ti,
que viendo a cada ser humano, te veamos a Ti.
Que viéndonos hermanos y hermanas, descubramos tu amor.
 
En cada noche de la humanidad,
haz de nosotros centinelas de la paz.
En cada aurora de la humanidad,
enséñanos a visitarnos con el saludo de la paz.
En cada crisis de la humanidad, desármanos,
para seguir hablando el lenguaje del amor.
 
Te damos gracias por esta pequeña experiencia de comunión,
parábola de comunión para el mundo,
fermento de vida de familia en la sociedad,
perfume de buena noticia en nuestras calles.
 
María, Madre, cuida nuestras semillas de comunión. 
Gloria a ti, Padre del amor.
Gloria a ti, Jesús de la gracia.
Gloria a ti, Espíritu de la comunión. Amén.