1. Cuando oréis

*        El cristiano, al orar, expresa, expresándose a sí mis­mo, toda la riqueza de la gracia divina (Ef 1,7) que lo hace hijo de Dios, hermano de Jesucristo y heredero de la gloria celestial.

*        La oración del cristiano es el mismo evangelio vi­vido existencialmente en forma de oración, y el Evangelio de Dios coincide con el misterio revelado en Jesucristo, que es el centro de las Escrituras.

*        La Sagrada Escritura, al ofrecer a los cre­yentes «el conocimiento sublime de Jesucristo» (Fi13, 8), les ofrece la posibilidad de crecer como personas de oración.

*        La oración hunde sus raíces en la misma estructura de la Buena Noticia, como lo evidencian  los cuatro evangelios.

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Documentación: F1 Cuando Oréis

Tierra Santa

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