Loas a Ella con aromas de mayo y de infancia

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Secundino Castro 

 
Miryam, Madre de Dios y del hombre, Mujer singular. Llena
de gracia, Vida, y Fuerza abisal.
 
Fuente de salvación, Seguridad para el encuentro con Dios,
Señora nuestra,  Maternidad sin fronteras, Femenino eternal.
 
Alegría del mundo, Esperanza sin límites,
Expresión de Jesús y de Dios, Belleza sin par.
 
Canto infinito, Palabra profunda, Poesía exquisita, Aroma oriental.
 
Flor de las flores, Luz de las luces, Alondra fugaz.
 
Gloria del Líbano, Esplendor del Carmelo, Envidia del Cantar.
 
Naturaleza sin mácula, Ave siempre en vuelo, Mañana sin nube, Estrella ideal.
 
Siempre presente, Siempre envolvente, Siempre amiga, Siempre materna,
Siempre en vela, Siempre alegre, Siempre nuestra, Presencia total.
 
Sábado de Dios, Domingo de Cristo, Rostro y Ternura del Espíritu Santo,
Dulce para los pequeños y débiles de la tierra, Historia de Cristo,
Tiempo de Dios, Jardín de  los humanos, Perfume inmortal.
 
¡Feliz  Isabel que te supo ensalzar!
¿¡Dichoso Jesús que te pudo besar!?
“Bésame con los besos de tu boca” (Ct 1,1).     
  Y “a la tarde”, ¡ven!