Papa: Benedicto XVI

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I.- ALGUNAS COSAS PREVIAS

Una invitación

Así puede comenzar todo: con una invitación a orar por el Papa. En una ciudad, en una parroquia, en un grupo, la invitación es siempre necesaria para poder orar juntos por una intención, en este caso, por el Papa. Hay muchas personas que sienten este deseo, pero están a la espera de que alguien las convoque.

Vencer las dificultades. Siempre que alguien se propone hacer algo surgen dificultades. Es lo normal. Las dificultades dejan al descubierto la fortaleza de las motivaciones; si éstas son profundas, vencen todo obstáculo. Las dificultades se afrontan con los dones que tiene cada uno. Por eso es importante, hacerlo en grupo.

También serán necesarios: Un cuadro con el rostro del Papa, cantos, velas, flores, símbolos…

II.- VIGILIA DE ORACIÓN

1.- Momento de acogida

Animador/a: Una vez que estamos reunidos, puestos de pie, vamos a acoger con alegría el rostro del Papa. Lo vamos a poner en un lugar bien visible,  para que todos lo podamos mirar. Es una forma de hacerle sitio y de expresar que le llevamos en el corazón. (Este momento puede ir acompañado de música alegre).

Ahora podemos cantar la canción: IGLESIA PEREGRINA

Todos unidos formando un solo cuerpo, un cuerpo que en la Pascua nació;
miembros de Cristo en sangre redimidos, iglesia peregrina de Dios.
Vive en nosotros la fuerza del Espíritu que el Hijo desde el Padre envío,
El nos conduce, nos guía y alimenta, Iglesia peregrina de Dios.
Somos en la tierra semilla de otro reino, somos testimonio de amor.
Paz para las guerras y luz entre las sombras, Iglesia peregrina de Dios.
 
Rugen tormentas y a veces nuestra barca parece que ha perdido el timón.
Miras con miedo, no tienes confianza, Iglesia peregrina de Dios.
Una esperanza nos llena de alegría; presencia que el Señor prometió.
Vamos cantando, El viene con nosotros, Iglesia peregrina de Dios.
 
Todos nacidos en un solo bautismo, unidos en la misma comunión.
Todos viviendo en una misma casa, Iglesia peregrina de Dios.
Todos prendidos en una misma suerte, ligados a la misma salvación
somos un cuerpo y Cristo es la Cabeza Iglesia peregrina de Dios.

2.- Motivaciones para orar

Animador/a: El que tiene un porqué profundo soporta cualquier cómo. Por eso, es bueno que nos preguntemos esta noche: ¿Qué motivos tenemos para orar por el Papa en este momento? Sin motivos hondos no llegamos muy lejos. (Momento de silencio breve).

Vamos a expresar algunos motivos que pueden coincidir de algún modo con los vuestros. 

  • Queremos orar porque lo que le pasa al Papa nos afecta a todos los católicos y, también, a los hombres y mujeres de buena voluntad. Él es el centro y la señal visible de la comunión en la Iglesia. (Todos los participantes unen sus manos y así permanecen unos segundos). 
  • Queremos orar porque el Papa está en una hora de prueba. Hay muchas víctimas que han sufrido abusos. Hay una atmósfera de escándalos y de ataques al propio Papa. Es el momento de hacer oír la voz de tantos cristianos de a pie para decirle al Señor “estamos con él”, para decirle al Papa “estamos contigo, no estás solo”. (Una persona dice en voz alta “estoy contigo” y otras se van uniendo, hasta que se forme un murmullo común).  
  • Queremos orar porque el magisterio lleno de luz y el diáfano y valiente testimonio del Papa Benedicto debe llevar a los católicos al agradecimiento y a la alabanza al Señor que nos lo ha dado como Pastor. (Una persona entra con un ramo de flores que pone junto a la foto del Papa).  
  • Queremos orar porque el Papa necesita la energía y la alegría del Espíritu para no decaer en esta noche y para seguir alentando a tantos miembros de la Iglesia que están dando la vida en situaciones muy difíciles y que levantan la luz en medio de tanta oscuridad. (Tres personas –pueden ser un niño, un joven y una persona mayor-, desde distintos lugares de la asamblea, avanzan con tres velas que colocan junto al rostro del Papa. Música de fondo).
  • Queremos orar porque los cristianos, junto con el Papa, necesitamos ser ungidos por el ánimo del Espíritu para recorrer los caminos de la verdad, que llevan a la libertad. El lema del pontificado del Papa Benedicto XVI “Cooperatores Veritatis” (“Colaboradores de la Verdad”) tiene mucho que ver con la belleza de la verdad. (Una persona entra con una jarra de aceite).

Todos estos motivos se pueden resumir en las preciosas palabras de Santa Teresa en el libro de la Vida: “Aláboos muy mucho, porque despertáis a tantos que nos despierten. Había de ser muy continua nuestra oración por estos que nos dan luz” (V 13,21).

3.- Rememorando el salmo del Buen Pastor

Animador/a: Si el pastor es herido se dispersarán las ovejas. Si el Papa no va delante de nosotros, ¿quién hará visible la comunión en torno a Jesús, que nos regala el Espíritu? Si la palabra, llena de ternura del Papa, es borrada de la tierra, ¿dónde encontrarán consuelo y ayuda los más pequeñitos? Si alguien no agarra fuerte el timón, la barca irá a la deriva en la tormenta. El Salmo 22 nos recuerda a Cristo, el Buen Pastor, el que da la vida con abundancia para que a nadie le falte el agua ni el pan, el que acoge a los necesitados para que no puedan con ellos los enemigos. El Buen Pastor se hace presente en el Papa y en tantos buenos pastores de la Iglesia, que en medio de las cañadas oscuras no abandonan al rebaño sino que van delante. Bajo su cayado avanza la Iglesia en medio de los vientos contrarios. Oramos con el Salmo. Escuchamos una breve aplicación sapiencial y, luego, hacemos ecos del Salmo, teniendo como referencia el motivo de oración que hoy nos convoca. 

El Señor es mi pastor,

nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
 
Preparas una mesa ante mí
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
 
  • ¡Qué salmo tan precioso para ponerlo en boca de Jesús! Pero también, ¡qué salmo tan actual para ponerlo en boca del Papa!
  • Entre las ovejas y el pastor se teje una relación de afecto, de confianza, de seguridad únicos, que hoy queremos revivir entre la Iglesia extendida por las naciones y el Papa.
  • Aunque pasemos por cañadas oscuras, donde todos los miedos afloran, nada tememos. En la angustia de la oscuridad sentimos con más fuerza la presencia cercana del pastor, que no nos abandona en las horas difíciles; su vara y su cayado nos sosiegan.
  • La hospitalidad salva al perseguido. ¡Cuántas veces el Papa, como humilde reflejo de la bondad y ternura de Jesús, nos ha acogido a todos! Ahora, cuando él es perseguido, somos nosotros los que le abrimos nuestra tienda para que en ella encuentre cobijo y compañía. Queremos compartir con él el pan del cariño y del agradecimiento, para seguir todos juntos a Jesús, que va delante. 

4.- La Palabra creadora: Hechos de los Apóstoles 4,23-31

Animador/a: Vamos a escuchar la Palabra de Dios, al estilo de María nuestra Madre. Es un texto precioso, una oración bellísima de la comunidad. Los apóstoles Pedro y Juan han sido llevados ante un tribunal para responder de lo que predican y de lo que viven. La mentira quiere expulsar la verdad, la oscuridad pelea con la luz, la muerte con la vida. La tormenta ha interrumpido la calma. Los apóstoles han dado testimonio de Jesús con valentía. Ahora vienen a la comunidad. Todos les esperan. No es tiempo de venganzas ni de resentimientos. Hay mucha historia de salvación para contar y cantar. Es tiempo de oración, es hora de la alabanza común. Todos saben que ha sido el Señor quien lo ha hecho, que el Señor ha estado grande con ellos. En este momento que vive la Iglesia, esta oración de la primitiva iglesia puede ser también la nuestra. En esta encrucijada que vive el Papa, el Espíritu puede llenarle de su alegría para que siga comunicando el Evangelio con confianza. Los cimientos del miedo pueden ser removidos por el viento del Espíritu. Escuchamos con atención la Palabra y, después, hacemos ecos orantes desde lo que hemos escuchado; así la oración no solo será de la primera comunidad cristiana sino de todos nosotros.

“En aquellos días, puestos en libertad, Pedro y Juan volvieron al grupo de los suyos y les contaron lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos. Al oírlo, todos juntos invocaron a Dios en voz alta: “Señor, tú hiciste el cielo, la tierra, el mar y todo lo que contienen; tú inspiraste a tu siervo, nuestro padre David, para que dijera: “¿Por qué se amotinan las naciones, y los pueblos planean un fracaso? Se alían los reyes de la tierra, los príncipes conspiran contra el Señor y contra su Mesías.” Así fue: en esta ciudad se aliaron Herodes y Poncio Pilato con los gentiles y el pueblo de Israel contra tu santo siervo Jesús, tu Ungido, para realizar cuanto tu poder y tu voluntad habían determinado. Ahora, Señor, mira cómo nos amenazan, y da a tus siervos valentía para anunciar tu palabra; mientras tu brazo realiza curaciones, signos y prodigios, por el nombre de tu santo siervo Jesús.”

Al terminar la oración, tembló el lugar donde estaban reunidos, los llenó a todos el Espíritu Santo, y anunciaban con valentía la palabra de Dios”.

5.- Invocación al Espíritu Santo

Animador/a: ¿Qué somos sin la fuerza y la alegría del Espíritu? ¿Dónde se renueva el rostro de los elegidos y se sanan las heridas del cansancio y del desaliento si no es en esa soledad sonora del Espíritu donde oímos y decimos el callado amor? ¿Cómo podemos vivir el Evangelio de Jesús sin la creatividad que hace brotar el Espíritu en los corazones? ¿Cómo continuar el proyecto de amor del Padre para la humanidad sin la comunión que regala el Espíritu? Vamos a invocar al Espíritu sobre el Papa Benedicto para que le conceda los dones que necesita la Iglesia en esta hora. Lo hacemos con las manos levantadas para la alabanza. (Se intercala un canto al Espíritu entre petición y petición).

Canto: VEN ESPÍRITU, VEN ESPÍRITU, VEN ESPÍRITU, VEN ESPÍRITU (u otro parecido que conozca el grupo).

  • Ven Espíritu Santo sobre el Papa. Derrama sobre él el don de la sabiduría para que pueda guiar a la Iglesia en medio de la noche.
  • Ven Espíritu Santo sobre el Papa Benedicto. Infunde en él el don del entendimiento para que conozca y dé respuesta a las necesidades de la Iglesia.
  • Ven Espíritu Santo sobre nuestro Pastor en la tierra. Dale el don del conocimiento para que viva y enseñe una fe inquebrantable, para que con sus palabras de luz siga despertando la bondad en todos los corazones.
  • Ven Espíritu Santo sobre nuestro Guía. Ilumínalo con el don de consejo para que escuche con el corazón abierto y aliente a todos los que buscan a Dios.
  • Ven Espíritu Santo sobre nuestro hermano que ha recibido el ministerio del Papado. Llénalo del don de piedad para que te busque con la sed de la tierra agrietada y se encuentre con tu gozo cada día.
  • Ven Espíritu Santo sobre el Vicario de Cristo en la tierra. Envíale el don de fortaleza para que no se rinda ante las dificultades y salga airoso de estos momentos de desorientación, inquietud y desasosiego.
  • Ven Espíritu Santo sobre nuestro el Papa que tú has dado a la Iglesia en este tiempo. Inúndalo con el don de temor para que viva en tu presencia gozosa y nada lo turbe ni lo espante.  

7.- El padrenuestro de la comunión y el canto a María

Animador/a: El Padrenuestro es la oración de la confianza inquebrantable en el Padre, que nos enseñó Jesús. Una confianza que es experiencia común, que nos regala el Espíritu y que nos vamos dando unos a otros. Oramos con las manos unidas. Al sentir la mano de los hermanos junto a la nuestra, sentimos también la mano amiga del Papa. Con él oramos. Por él oramos. Padre nuestro…

Terminamos con un canto a María, la mujer que alienta a todos los seguidores de Jesús. Puede ser esta canción u otra conocida.

Madre de los creyentes,
que siempre fuiste fiel. 
Danos tu confianza,
danos tu fe.