Las mujeres, portadoras de aromas, ante el sepulcro

Busca un momento en tu jornada para orar.
- Haz despacio la señal de la presencia, mientras dices con calma: En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
- Coloca ante ti este icono.
- Deja, si puedes, tus preocupaciones. Serénate y prepara tu corazón para la sorpresa.
- Pero ven con tus hermanos y hermanas, ven con su dolor y su gozo.
- Ten presente las situaciones de muerte que te llegan cada día del mundo. Acércate desde ahí al Señor.
- Abre la Palabra y lee estos dos textos: Marcos 16,1-9 y Lucas 24,1-11

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* Las mujeres, con la luz del alba, fueron a buscar al Amor de su vida. Están junto al sepulcro, han encontrado la pesada losa levantada.
* Llevan en sus manos, con amor y delicadeza, los vasos de aromas y perfumes. Han venido a ungir al Señor, tras el descanso obligado del gran Sábado.
* El amor que tienen a Cristo lo expresan en el cuidado de su cuerpo que quieren ungir para el descanso eterno del sepulcro. Hacen lo que pueden.
* A la cabecera del sepulcro un ángel, con vestidos blancos, les dice: "Jesús Nazareno no está aquí. Ha resucitado. Mirad el lugar donde estuvo su cuerpo". * Sólo han quedado los lienzos en que fue envuelto, son las señales de la Vida.
* Las mujeres, al amanecer del primer día de la semana, se encontraron con el anuncio de la VIDA.
* Fueron las primeras en saber que el Amor es más fuerte que la muerte, el Amor vive para siempre.
* Jesús es el principio de la inmortalidad, el dador de Vida Nueva.
* En El podemos morir y resucitar. En El vivimos para siempre. En El nuestro mundo tiene un futuro feliz, un destino de gloria.

 

 

Siempre es Pascua para quien vive en fe y en amor.
Siempre es Pascua para quien sabe que en Cristo Jesús la muerte ha sido vencida.
Siempre resucita quien vive en Cristo y hace presente el amor.
Siempre podemos decir ante el dolor, ante la muerte, ante las desgracias que: "Cristo ha resucitado". La resurrección cambia nuestra suerte, como cambió el destino de las mujeres.
Ellas fueron las primeras en dar testimonio de que Cristo había resucitado; llevaron a todos la gran noticia de la resurrección.
Déjate evangelizar y anuncia, con tu vida, que Cristo vive.
Lleva la luz de la fe en los ojos, la alegría en el corazón, la fortaleza en el ánimo, amor en todos tus gestos, porque Cristo ha resucitado.
El nos ha dado la luz de la fe y la antorcha de la esperanza.
El nos ha anunciado la paz y nos fortalece en las adversidades.
El ha derramado sobre nosotros el Espíritu Santo, que es el don inefable de nueva vida que nace de la Pascua del Señor.

 

 

 Canta, con la Iglesia, el gozo de la Pascua cristiana

¡Pascua, día de Luz, día de Vida!
Resplandezcamos de gozo en esta fiesta.
Abracémonos, hermanos, mutuamente.
Llamemos hermanos nuestros a todos los hombres y mujeres del universo.
Perdonemos todo por la resurrección y cantemos así nuestra alegría:
Cristo ha resucitado de entre los muertos,
con su muerte ha vencido a la muerte;
y a los que estaban en los sepulcros les ha dado la vida.
Alegrémonos, dancemos y exultemos de gozo,
Contemplemos a Cristo, vencedor de la muerte
que sale victorioso del sepulcro

  "Jesús Nazareno no está aquí. Ha resucitado. Mirad el lugar donde estuvo su cuerpo".