Salmo 71, 1-19

FOTO

 

  • Miramos la vida desde el mundo de los pobres. Con ellos nos abrimos a la experiencia de Dios, que siempre es sorprendente. En ellos buscamos lo nuevo que Dios quiere comunicarnos.
  • Unos a otros, como pobres que comparten su recíproca pobreza, nos vamos regalando espacios de libertad, nos secamos las lágrimas, nos arrancamos la tristeza del corazón.
  • Está cerca la Navidad.
  • Adviento es un camino de ternura.

 

 

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso;
que su gloria llene la tierra.

¡Amén, amén!

 

 

* Acoge la nueva imagen de Dios que se vuelca con el pobre, que utiliza su poder a su favor, que detesta la violencia que se ejerce sobre el ser humano, aunque éste sea pequeño y de un país pequeño, y no tenga voz en las grandes plazas de hoy.

* Pide al Espíritu que te regale entrañas de misericordia para hacer presente el sueño de Jesús: mostrar el amor del Padre a los pequeños.

* Presenta al Señor las grandes pobrezas de la tierra, mientras dices: “Aquí estoy”.

 

Ser amigo de Jesús es apostar por el amor. Amar es querer la alegría del otro y hacer todo lo posible para que la consiga. Cuando esto se logra, Dios se alegra porque quiere la alegría del hombre. Ama y haz lo que quieras. Si te callas, cállate por amor. Si hablas, habla por amor. Si corriges, corrige por amor. Si perdonas, perdona por amor. Mantén en el fondo de tu corazón la raíz del amor. De esa raíz no puede nacer más que el bien” (San Agustín).