Conversión de Pablo de Tarso: su encuentro con Cristo

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Segundo día de la Semana de Espiritualidad

Ambientación: Escenificación del Relato de la Conversión: Hchs 9,22; Ga 1,11

Hoy nos saluda Pablo con el saludo que dirigió a la comunidad de los Gálatas: “Pablo, apóstol, no de parte de los hombres ni por mediación de hombre alguno, sino por Jesucristo y Dios Padre, que le resucitó de entre los muertos, a la Iglesia de Burgos. Gracias a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre y del Señor Jesucristo, que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este mundo perverso, según la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén” (Gal 1,1-5).

 Cuando Santa Teresa llegó a Sevilla contempló algo que la dejó deslumbrada. Nunca lo había visto antes. Amiga, en su primera juventud, de galas, valoraba, cómo no, los vestidos de seda. Pero nunca había visto de cerca el maravilloso modo como el gusano se mete en una casa que él mismo construye y muere dentro para dar a luz a una mariposita blanca.

 A Teresa, que andaba asombrada ante las maravillas que hace Dios en nosotros, le valió esto que contempló en las moreras de los huertos de Sevilla para dar a entender a sus hermanas que lo que es imposible para nosotros es posible para Dios. Llevándonos a la muerte de lo que tenemos por vida nos lleva a la vida que no acaba. Llevándonos a la oscuridad de lo que tenemos por luz nos conduce a la luz que no se acaba.

 Dios rompe nuestras lógicas, despierta manantiales en los desiertos y convierte los páramos en huertos regados. La mariposita blanca es una existencia en libertad y belleza. “¡Oh grandeza de Dios, y cuál sale un alma de aquí, de haber estado un poquito metida en la grandeza de Dios y tan junta con El!” (MV 2,7) Ni la persona no se conoce a sí misma; se presenta ante los demás como un milagro. “Esto ha sido un milagro patente. Es el Señor quien lo ha hecho” (Sal 117).

 Como las grandes personas se dan la mano en la hondura, superando la distancia de los siglos, seguro que a Pablo, el amigo de Teresa, le encantarían estos ejemplos para explicar lo que a él le pasó en el camino de Damasco. Pablo lo tenía todo claro, y sin embargo quedó confundido ante la luz de Dios; tuvo que aprender a verlo todo con otros ojos, con otro poder, con los ojos y el poder de Dios. Dios le reveló a su Hijo Jesús en su interior. ¡Y de qué manera!

 De perseguir el camino de Jesús, pasó a ser alcanzado por Jesús, fascinado por Jesús, amado por Jesús. De creer que estaba en la posesión absoluta de la verdad, pasó a tener que buscarla como un ciego a la orilla del camino. Este encuentro con Jesús trastocó totalmente su escala de valores. Lo que antes tenía por riqueza ahora, comparado con Cristo, le pareció pura basura. En Cristo apareció para Pablo otra lógica de Dios, insospechada. ¡Cuánto significó Cristo para él! Atrás quedó el Pablo fariseo, y surgió, como un milagro, el Pablo enamorado de Cristo. Dios le cambió, más que la mentalidad, la época salvífica, pues lo introdujo en el tiempo nuevo de Jesucristo. Al instante quedó convencido de que ya solo podía vivir para Cristo y para el Dios que había mostrado su poder dando muerte al pecado en la muerte de Cristo y llamando a todo a la vida en la resurrección de Cristo y en el señorío de Cristo sobre todo lo creado. El perfume de la gratuidad que él experimentó sigue llenando de fragancia el mundo entero.

Le hemos pedido a Charo que nos hable de este cambio, de esta conversión, de este encuentro de Jesús con Pablo en el camino. Charo es carmelita misionera. Ha anunciado el evangelio en Chile y en Roma, como Pablo, ahora lo hace a través del CIPE. Fascinada también ella por Jesús, convertida al amor por el encuentro con Jesús, sabrá despertar en nosotros las músicas dormidas para danzar al ritmo del amor de Jesús.  

Pero antes de escuchar, vamos a revivir el encuentro de Jesús con Pablo tal como los relatan los hechos de los Apóstoles.

 Narrador: Entretanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores del Camino, hombres o mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén. Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le decía:

 Voz de Jesús: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»

 Voz de Pablo: «¿Quién eres, Señor?»

 Voz de Jesús: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer».

 Narrador: Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto; oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Le llevaron de la mano y le hicieron entrar en Damasco. Pasó tres días sin ver, sin comer y sin beber. Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión:

 Voz de Jesús: «Ananías».

 Voz de Ananías: «Aquí estoy, Señor».

 Voz de Jesús: «Levántate y vete a la calle Recta y pregunta en casa de Judas por uno de Tarso llamado Saulo; mira, está en oración y ha visto que un hombre llamado Ananías entraba y le imponía las manos para devolverle la vista».

 Voz de Ananías: «Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y de los muchos males que ha causado a tus santos en Jerusalén y que está aquí con poderes de los sumos sacerdotes para apresar a todos los que invocan tu nombre».

 Voz de Jesús: «Vete, pues éste me es un instrumento de elección que lleve mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel. Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre».

 Narrador: Fue Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo:

 Voz de Ananías: «Saulo, hermano, me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo».

 Narrador: Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobró la vista; se levantó y fue bautizado. Tomó alimento y recobró las fuerzas.  

Salmo de Pablo a Cristo

 Vamos a orar con este salmo de Pablo. Este salmo, entresacado de sus cartas, puede ser también nuestro salmo en esta tarde.

 El pensamiento de Pablo pertenece al Espíritu Santo. Y todo lo del Espíritu es para nosotros. Dice Pablo en la primera carta a los Corintios “Todo es vuestro, ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro; y vosotros , de Cristo y Cristo de Dios” (1Cor 3,21).

 Dios se sirve de san Pablo para darnos el alimento que cada uno de nosotros necesita hoy. Oremos con sus palabras, oremos con su corazón. Ante Cristo, siempre presente, nadie puede quedar indiferente.

 Cantos: VIVO YO, PERO NO SOY YO.  ES CRISTO QUIEN VIVE EN MÍ.  VIVO YO, PERO NO SOY YO.

 


“Para mí la vida es Cristo”

Es la oración de Pablo, que nos acompaña en esta Semana de  Espiritualidad. La frase que alumbra el Salón estos días. Una de las frases que resume la vida de Pablo. iene su origen, su raíz o fuente en la fuerte Experiencia, en la Experiencia Fundante de su encuentro con Cristo en el camino hacia Damasco.

El tema de la conversión es de todos sabido; no pretendo decir nada nuevo. Pero hoy queremos dar una oportunidad al Espíritu para que nos adentre en el Misterio de Gracia, que rompió el molde de Pablo de Tarso e hizo de él un hombre nuevo, un hombre libre, universal: Pablo el Apóstol de Jesucristo. Llevaba a Cristo en los labios y en el corazón, dirá la Santa.

La Conversión de Pablo la narra Lucas por tres veces en el Libro de los Hechos en los capítulos: 9,1-22; 22,5-6; 26,10-18; Y el mismo Pablo en Gal 1-2. Todas las Cartas de Pablo están impregnadas y sustentadas en esta experiencia. Su Ser y su quehacer están traspasados por este acontecimiento que trastocó su vida y cambió su escala de valores.

Así nos lo dice él: “Juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo,  y ser hallado en él, no con la justicia mía, la que viene de la Ley, sino la que viene por la fe de Cristo. No que lo tenga ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús”.

Destaco Cuatro rasgos de este acontecimiento

I.-  SAULO, CELOSO ADORADOR DE YAHVÉ SHeBAOT.

1.1.- Saulo, estudiante en los últimos años de su carrera rabínica, es un lanzallamas ortoxodo monoteísta que oyó una blasfemia de boca del judeo-cristiano Esteban

Él mismo hace su carta de presentación: Circuncidado el octavo día; del linaje de Israel; de la tribu de Benjamín; hebreo e hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia de la Ley, intachable. (Flp 3,5-6)

Un hombre de una sola pieza, celoso capaz de actuar con violencia, y así lo hizo persiguiendo a los cristianos. Podemos situarlo en la línea de algunos profetas del AT familiares al Carmelo, como es el Profeta Elías. (Ardo de celo por el Señor Dios de los ejércitos [1 Re 19,10]). ...

¿Por qué perseguía Pablo a los cristianos?

1. Identificaban al Mesías de Israel con un crucificado, un condenado a muerte, un maldito de Dios según Dt 21,22-23, poniendo así en riesgo la grandeza de la esperanza judía.

2. Rompían las fronteras de la Ley judía juntándose judíos y gentiles, en nombre de ese Cristo crucificado.

4. Vivían desligados de los medios de salvación propuestos por el judaísmo,  por haber encontrado en Cristo resucitado el principio de su verdadera salvación.

Saulo era buen judío celoso, un hombre de bien, recto. Buscador de la verdad.  Defensor del honor de YAHVÉ SHeBAOT, el Señor, Dios de los Ejércitos

Saulo no es un cultor de dioses falsos. Está con el Dios verdadero. El único Dios de Israel.

Saulo no necesita ninguna conversión si por  conversión se entiende la acción de dejar el ídolo falso y volverse al Dios verdadero.

Toda su vida estaba orientada hacía la Ley, la Torah. Como buen rabino sabía de memoria los 613 preceptos, los cumplía estrictamente y hacía cumplir porque en ellos se revelaba la voluntad de Dios.

La primera vez que aparece su nombre es en el Libro de los Hechos presenciando la lapidación de Esteban y la confesión de fe de Esteban movido por el Espíritu Santo

“Pero él, lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios; y dijo: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios». Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él; le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven  llamado Saulo. Mientras le apedreaban, Esteban hacía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu». Después dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado». Y diciendo esto, se durmió”. (Hchs 7, 52-60).

1.2.- Saulo reacciona con  violencia. Cree tener que defender a ese Dios a quien está entregado. Saulo aprobaba la muerte (de Esteban). Entretanto Saulo hacía estragos en la Iglesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y los metía en la cárcel. (Hchs 8,1.3)

1.3.- Saulo, respirando amenazas y muerte contra los  discípulos del Señor (Hchs 9,1), consigue documentos de policía religiosa de parte de la jerarquía del Templo para arrestar y traer presos a Jerusalén a los judeo-cristianos de Damasco.

1.4.- Lo que Lucas afirma en Hechos es lo que el mismo Pablo afirma con contundencia en Gál 1, 13b-14: Pues ya estáis enterados de mi conducta anterior en el Judaísmo… cuán encarnizadamente perseguía a la Iglesia de Dios y la devastaba y cómo sobre pasaba a muchos de mis compatriotas en el celo por las tradiciones de mis padres.

II.- DEL DIOS UNO AL DIOS TRINO. La Teofanía, camino a  Damasco

Dios ama a Saulo. Ve su corazón verdadero y apasionado y le va a hacer un regalo, el Don más precioso que El puede hacer. Se va a regalar a su Hijo.

Hchs 9,1-22: Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente Un relámpago lo envolvió con su resplandor, cayó a tierra (no se habla de ningún caballo) y oyó una voz.

En todas las teofanías  bíblicas el profeta ve y oye algo. Es una forma de decirnos que el profeta tiene una fuerte experiencia de Dios, que Dios se acerca a su vida y le llama, le confía una misión.

*        Ejemplos: Isaías 6: En el Templo lleno de humo, unos serafines que aletean y gritan Santo, santo, santo Yahvé Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria… oye la voz del Señor que le dice: ¿A quién enviaré? ¿Y quién irá de parte nuestra?

En Ex 3: Moisés en la Montaña del Horeb ve una zarza que arde sin consumirse. Se acerca a mirar y Yahvé le llama: Moisés, Moisés… quítate las sandalias porque el lugar que pisas es sagrado… Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham…

En Ex 19 la gran teofanía en el Monte Sinaí donde Yahvé va a pronunciar el Decálogo, la Alianza.

Incluso el Profeta Jesús vio los cielos abiertos y la paloma; y oyó la frase de Tú eres mi hijo amado.

Saulo dialogó, la luz le cegó por tres días, barriendo toda la teología basura que tenía en su mente:

   Saulo, Saulo, ¿por qué ME persigues?
                ¿Quién eres TÚ, Señor?
                                  YO soy
                                 JESÚS
                             a  QUIEN tu persigues.

¿A quién perseguía Saulo?  A los hermanos-cristianos de Damasco

¿Por qué los perseguía? Por su acendrado monoteísmo que no podía aceptar que JESÚS, el cruficado-maldito de Dios, según la Palabra de Dios en Dt 21,22-23, fuera proclamado blasfemamente Señor.

Para el casi-rabino Saulo, quién hablaba siempre en las teofanías (manifestaciones de Dios) era Yahve Shebaôt, el Dios de los Ejércitos.

Por eso, Saulo pregunta ahora ese ¿Quién eres tú, Señor?

Saulo podría esperar algo así como: Yo soy el Señor (Yahvé), como se manifestó a Moisés en Ex 3

PERO lo trastornante para Saulo es que ese YO SOY se asocia a Jesús, hijo de José, de Nazaret, crucificado-maldito de Dios. Pocos años más tarde, nos dirá Pablo que Dios-Padre tuvo a bien revelarme a su Hijo (Gál 1,16).

Una nueva imagen de Dios aparecerá en Pablo. En todas sus cartas llamará a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo.

¿Qué imagen de Dios tenemos nosotros? El Espíritu, en nuestro interior, nos enseña a llamar a Dios: ¡Abbá, Padre! (Cf. Rom 8,15).

Este Hijo es su propia vida. Le vive dentro: “No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gál 2,20)

¿Cómo puede Saulo perseguir al Señor y dónde lo persigue? 

Aquí tuvo una revelación impresionante: persiguiendo a los hermanos de Cristo, Saulo persigue a Cristo.

Tras los cristianos está Cristo y lo que se haga al hermano pequeño se hace al Hermano Mayor, el Primogénito entre muchos hermanos (Rm 8,29).

“A los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos

Como a Isaías en el Templo (Is 6) y a Jesús en el Jordán con ese Tú eres mi hijo…

A Pablo camino a Damasco el Padre le reveló a Su Hijo y el HIJO le reveló que sigue VIVO en los  cristianos que va eliminar por blasflemos…

Esta es la gran experiencia de Pablo. Recibió GRACIAS TRAS GRACIA. Dios le Reveló el gran Misterio de Amor-Salvación. La Trinidad y la Iglesia al mismo tiempo. Ciertamente que se quedó ciego, ciego por tanta LUZ. (Juan de la Cruz nos dirá que en la noche del sentido no se ve por la demasiada luz que ofrece Dios).

En las cartas, Pablo, hablará de esta experiencia de GRACIA en el camino. Cuando su interior arde de ira y celo por defender al único Dios de los Ejércitos, tres veces santo, y conservar la pureza de sus tradiciones, una LUZ-GRACIA le ensancha la conciencia y ve, envuelto en una ceguera, que en aquellos desgraciados emigrantes, vive Jesús de Nazaret, Aquel a quien quiere destruir. Escucha, al mismo tiempo, que su único Dios, ya no es un solitario, sino que vive en comunión con el Hijo y el Espíritu.

 III.-  ¿A QUIÉN DEFENDÍA y/o PERSEGUÍA SAULO? Un nuevo estilo de fraternidad

La frase  a quien persigues puede cambiar todos las preposiciones en lugar del  a    y  todos los verbos en lugar de persigues.

Ej.       Escuchando al hermano escuchas a Cristo
         Marginando a los pobres marginas a Cristo
         Despreciando al hermano desprecias a Cristo
         Sirviendo a los hermanos sirves a Cristo

Esta experiencia de que persiguiendo a los hermanos de Cristo, persigue a Cristo. Y lo que se haga al hermano más pequeño se hace al Hermano Mayor, el Primogénito entre muchos hermanos (Rm 8,29). Le quedó grabado con fuego en las entrañas de Pablo. En sus cartas tenemos varias referencias morales referentes al tema. El más claro caso lo tenemos en 1Cor 8. Merece la pena leer todo el capítulo. Habla del caso en que un cristiano liberado de la creencia que el idolotito (carne ofrecida a los dioses) esté contaminada de idolatría y de otro cristiano que aún no está liberado (a quién llama Pablo “de conciencia débil”)

Enfrentándose, Pablo, al fuerte o al liberado le dice y advierte que empujando al débil a pecar, peca contra Cristo:

Pecando así contra vuestros hermanos, hiriendo su conciencia débil, pecáis contra Cristo (1Cor 8, 12).

Caminando con el hermano, caminas  con Cristo. Murmurando contra el hermano, murmuras contra Cristo.

Señor Jesús que todo esto que lo sabemos en teoría se pueda convertir en una práctica para nosotros. Damos una especie de rayos X para que en el hermano/a Te veamos a ti y Te ayudemos y no pensemos, hablemos, hagamos algo contra Ti. Así sea.

Esta experiencia de comunión la desarrolla bellamente Pablo con la imagen del cuerpo. “Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que un solo cuerpo, así también Cristo.  Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu”. (1 Cor 12, 12 ss)

Los cristianos forman el cuerpo de Cristo, es decir, son el mismo Cristo/Mesías, corporalizado, en una comunidad donde cada miembro vive al servicio de los otros. En el Cuerpo que es Cristo no hay inferiores ni señores, pero hay “ministerios” distintos y tareas. En la Iglesia hay lugar para todos; la Iglesia somos todos, un milagro de fraternidad.

En las comunidades, debido a la predicación de los “falsos hermanos”, corre riesgo el tipo de fraternidad cristiana fundada en Cristo. El mensaje fundamental de la carta a los gálatas es la afirmación básica de la unidad de todos en Cristo, se funda en la libertad y se expresa en el amor. “Todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.  Y si sois de Cristo, ya sois descendencia de Abraham, herederos según la Promesa” (Gal 3, 27-29)

Cuando en las comunidades surgen dificultades, rivalidades exhorta a poner los ojos en Cristo Jesús y a tener sus mismos sentimientos (Flp 2, 6-11).

Cristo siendo Dios «se ha hecho esclavo de los hombres», en un camino de servicio de amor hasta la muerte y muerte en Cruz. Los cristianos cimentados y arraigados en este Amor de Cristo, que sobre pasa todo conocimiento humano, podemos amarnos los unos a los otros con el amor que el mismo Espíritu derrama en nuestros corazones.

Hasta que no creamos (confiemos) en un Dios Padre que me amó y me envió a su Hijo y que este Hijo me amó tanto que se entregó así mismo por mi no descubriremos el impulso de la entrega a los demás.

Pablo nos invita a acoger la gracia y la libertad de Dios Padre, a vivir la fe en Jesús Resucitado presente y vivo entre nosotros, que hace nuevas todas las cosas, a dejarnos conducir por el Espíritu Santo que teje el amor universal en un mundo roto y dividido, grávido de esperanza y comunión.

IV.- EL TESTIMONIO DE CRISTO EN PABLO: Vivir en Cristo y anunciar a Cristo   

Dos imágenes: La Luz y el perfume

La Luz: 2 Cor 4,5: “Pues el mismo Dios que dijo: De las tinieblas brille la luz, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo”

La experiencia de Cristo en Pablo es como una Luz que Dios Padre, Creador, ha encendido en su corazón, no para quedar encerrada en él, sino para irradiarla como esplendor que se comunica. Toda su persona irradia el Rostro de Cristo. La Luz que el Padre enciende en su corazón es el Rostro de su Hijo y esea LUZ-Rostro es lo que Pablo reflejará a lo largo de toda su vida. En el Evangelio de Juan, la Luz se hizo humana, y en las entrañas de Pablo la Luz es Cristo Jesús, el Señor Resucitado, que vive en los cristianos y que esa Luz se irradiará más y más hasta abrazar a los gentiles a los que Pablo es enviado a anunciar el Evangelio de la Gracia, el evangelio de la Luz de Cristo.

El Perfume: 2 Cor 2, 14-15: ¡Gracias sean dadas a Dios, que nos lleva siempre en su triunfo, en Cristo, y por nuestro medio difunde en todas partes el olor de su conocimiento! Pues nosotros somos para Dios el buen olor de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden”

Pablo es el buen olor de Cristo. Cristo vive en su interior inundándolo de Gracia, de Belleza y de Verdad y a través de la palabra, del gesto y la obra de Pablo, se expande, obra al exterior, llenándolo todo de un Amor nuevo y universal. Y quienes ven a Pablo perciben al Cristo que vive en El.

CONCLUSIÓN

El Libro de los Hechos termina diciendo que Pablo “predicaba el Reino de Dios y enseñaba lo referente al Señor Jesucristo, con toda valentía, sin estorbo alguno” Hch 28,31.

Jesús proclamó el Reino de Dios. Y Pablo, su seguidor y Apóstol, proclama a Jesús, el Señor, como el Reino de Dios. Toda su vida estuvo configurada a la del Hijo, reflejo fiel de Dios Padre. Por eso pudo decir: “Para mí, la vida es Cristo”.

  • SALMO DE PABLO A CRISTO (PowerPoint)

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