Mar adentro en la experiencia de Dios

Resultados éticos o morales en la vida del orante. El problema de la imaginación. Tres matices sobre la oración. (Cap. 17)

Dos son los temas de este capítulo: los efec­tos de esa oración en la vida del orante; y el problema de la imagina­ción ='la loca de la casa", irreducible y dispersiva. Resistente al pro­ceso de "unión". Al lado del tema de la oración, el episodio autobiográfico: Teresa en diálogo con el lector preferido y con los otros cuatro.

A ella no sólo le ha acaecido "muchas veces" esta forma de ora­ción mística, y no sólo le ha ocurrido "hoy" antes de escribir (n. 6), sino que nos cuenta el episodio de "las tres mercedes", estrechamente ligado a la redacción del libro: "Porque una merced es dar el señor la merced, y otra es entender qué merced es y qué gracia, otra es saber decirla y dar a entender cómo es" (n. 5).

En esquema del capítulo:

Ø       nn. nn. 1-2: breve puntualización sobre la acción de Dios en esta forma de oración, en su manifestación más intensa.

Ø       nn. 3-8: otras manifestaciones de esta oración y sus efectos: virtudes, amor, paz y gloria en el alma, hasta rebosar en el cuer­po.

Ø       nn. nn. 5-7: intercala el problema de la imaginación.

Ø       n. 8lb: concluye, a modo de epílogo epistolar.

Tres matices de unión mística incipiente

"Hay otra manera de unión que aún no es entera unión, mas es más que la que acabo de decir, y no tanto como la que se ha dicho de esta tercera agua" (n. 5).

Tres "maneras de esta postrera agua de fuente":

1ª  "unión muy conocida de toda el alma con Dios" (1-3)

2ª  oración "que aún no es entera unión" (5-6)

3ª  "unión de sola la voluntad" (n. 4).

Para leer hoy ese sutil análisis teresiano, es preciso tener presen­te el elemental ideario, especie de plantilla psicológica, de la Santa. Según ella, las actividades del alma son fundamentalmente cuatro:

la voluntad, que es la potencia del amor, tanto recibido como emitido;

el entendimiento, receptor y emisor del conocimiento;

la memoria, depó­sito radial de los recuerdos;

la imaginación, responsable de las imáge­nes interiores y quizá también de los "pensamientos y pensamienti­lios", libres y agresivos (en las Moradas, por ejemplo, escribirá: "pen­samientillos que proceden de la imaginación", que son como “lagarti­jillas" de los arrabales del castillo, "que por doquiera se meten": M 5,1,5).

Existe además en el alma la franja de lo fruitivo, gozos, gustos, deleites, contentos, sin sede precisa en una potencia del alma, pero muy en comunicación con el cuerpo. En todo caso, "la mejor parte del alma", o bien "la mayor parte", es la voluntad con su capacidad de amor y de determinación.

Sobre el engranaje elemental de esas actividades interiores, la Santa describe ahora la triple graduatoria de acceso a la unión místi­ca. Veamos las tres variantes:

 La primera y más intensa forma de unión es la descrita al comen­zar el capítulo. Dios actúa como señor y hortelano del alma. "Quiere que ella huelgue. Sólo consiente la voluntad" en lo que recibe. "Se ha de ofrecer a todo lo que en ella quiere hacer la verdadera Sabiduría". "Aquí me parece viene bien... dejarse del todo en los brazos de Dios: si quiere llevarla al cielo, vaya; si al infierno, no tiene pena, como vaya con su Bien, si acabar del todo la vida, eso quiere; si que viva mil años, también. Haga Su Majestad como de cosa propia; ya no es suya el alma de sí misma; dada está del todo al Señor; descuídese del todo...Y mucho más que éstos son sus efectos" (n. 2). 

El tipo segundo "aún no es entera unión". La infusión de amor y de luz fascinan la voluntad y el entendimiento. Pero no la franja de la memoria y la imaginación: "me hace Dios esta merced de esta suerte muy muchas veces". A saber: "coge Dios la voluntad y aun el entendimiento..., como quien está mirando y ve tanto que no sabe hacia dónde mirar... La memoria queda aquí libre, y junto con ella la imaginación, y... es para ver la guerra que da y cómo procura desasosegarlo todo..." (n. 5).

La tercera forma de unión es de sola la voluntad. Sola ella y su dinámica de amor y gozo quedan bajo el foco de la acción sobrenatu­ral de Dios: "en mucha quietud está sola la voluntad, y están por otra parte el entendimiento y memoria tan libres, que pueden tratar en negocios y entender en obras de caridad" (n. 4).

Los efectos. El plano ético. Nueva personalidad: "Nueva" más allá de los planos ético y psicológico. "Se ve otra y no sabe cómo"

El problema de la imaginación, "la loca de la casa"

1º Fenómeno molesto. 2º Pone en evidencia la falta de unidad interior en nuestra psicología.

"Algunas veces le digo: "¿Cuándo, mi Dios, ha de estar ya toda junta mi alma en vuestra alabanza, y no hecha pedazos sin poder valerse a sí? Aquí veo el mal que nos causa el pecado, pues así nos sujetó a no hacer lo que queremos de estar siempre ocupados en Dios" (5).

(Esquemas del Libro de la Vida, ed. de Tomás Álvarez. Monte Carmelo Burgos  2004)

Lección de oración para nosotros hoy 

La oración mística es gracia común a todos los bautizados. En Teresa se dio de una manera determinada.

La grandeza de esta gracia en el místico, es que tiene sensibilidad ante Dios. Tiene la piel fina para percibir y acoger el Misterio de Dios y a la vez habilidad para decirla, una palabra para comunicarla. Tiene la gracia de Cristo y sensibilidad y palabra para decírnosla.

1.- Santa Teresa habla de su experiencia. Saca de su huerto lo que el Señor ha hecho crecer en él. Escribe con propósitos didácticos y mistagógicos. Nos introduce en el Misterio. Su palabra nos lleva a percibir a Dios actuando en nosotros. Nos deja ante Dios. En sus escritos ella habla con el Señor, nos mete dentro de esta amistad y desaparece ella. Trata de engolosinar para que tengamos ganas de tratar con Quien sabemos nos Ama. Escribe para consuelo de almas flacas. Nos anticipa el cielo. Es maestra y enseña.

2.- Aportación de Teresa: Pone de relieve la experiencia contemplativa, el corazón de la fe, el Evangelio. La oración contemplativa en su tiempo estaba bajo mínimos, era secreta, se excluía de ella a las mujeres. La oración quedaba reducida a prácticas externas. Ella señala que es decisivo priorizar la contemplación como núcleo de la fe. Hoy la oración está sepultada por ruidos, intereses propios, ajetreos… ella nos lleva a centrar la fe en Cristo. La oración es el hilo conductor y argumento central del Libro de La Vida. Está convencida de estar ensañada por Dios y desea que comencemos a recorrer este camino de oración que nos lleve a la Fuente, que es Cristo Jesús, el Amigo Verdadero.

Teresa Libro Vida

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