Oración de quietud

Segundo grado: oración de quietud. Huerto y agua. El auxilio particular de Dios. La quietud en la voluntad. (Cap. 14)

Con el segundo grado de oración comienza la experiencia mística. Al entrar en este tema el libro cambia de fondo y de forma. En la expresión literaria y en el contenido pedagógico o mistagógico. La autora ya no escribe tanto para informar y explicar, cuanto para revivir la propia experiencia de oración mística, y desde ella empatizar con el lector, atrayéndolo a la órbita del misterio de Dios.

Dos momentos de la exposi­ción: las referencias de la Santa a su propia experiencia; y las oraciones que intercala para ponerse al habla con el Lector trascendente, sin dejar de lado al destinatario del escrito: momentos de palabra a Dios, en presencia del lector.

A ese nuevo grado de oración lo designa: "oración que llaman de quietud". Y la describe:  primero, recurriendo al símbolo del huerto (n. 1); luego, en su doble componente teologal y psicológica (n. 2).

A lo largo de la exposición, entrevera una pausa de revivencia per­sonal, que pasa de referir "cómo es" esa forma de ora­ción, a vivirla ante el lector, de cara a Dios (nn.10-11). Es su normal recurso mistagógico: exponer sobriamente, y vivir intensamente ante el lector eso mismo que está exponiendo.

Una breve confidencia sobre "dónde y cómo" está ella escribiendo la presente página: Ávila, Carmelo de San José. En anonimato.

Es ése el trazado del capítulo:

Ø       nn. 1-6.9: contenido y efectos de este grado de oración.

Ø       n. 8: pausa confidencial de la escritora, que quisiera "estar en ello" mientras escribe.

Ø       nn. 10-11: suave transición a la vivencia y efusión personal. Emoción ante una emblemática palabra bíblica: Prov. 8,31

Ø       n. 12: epílogo, a modo de carta al lector primero del libro.

Desde el símbolo del huerto y el agua

Comienza el capítulo desarrollando esa misma imagen, e insistiendoen la alternativa de "más agua y menos trabajo". En la nueva forma de oración se destacan tres aspectos simbóli­cos: la iniciativa del Señor, que es el autor del "artificio del torno y los arcaduces"; el mayor flujo de agua, que es la fluidez e intensidad de la oración; y el descanso del hortelano, que es el orante humano. La Santa se propone destacar la absoluta gratuidad de la oración mística. Y, consiguientemente, el hecho de que jamás dependerá de los esfuerzos humanos.

El auxilio particular de Dios

Es el dato teológico. Lo que ha decidido el paso de la oración ascética a estos primeros destellos de oración mís­tica es la novedad de un "auxilio particular" de Dios, percibido por el orante en su origen "sobrenatural". Lle­ga un momento en que el primero de los dos, el Amigo divino, desde lo hondo de su misterio, se hace presente y toma la iniciativa en el trato de amor recíproco. Es el comienzo de la oración mística.

"Porque comienza Su majestad a comunicarse a esta alma, y quiere que sienta ella cómo se le comunica" (5).

"Quiere Dios, por su grandeza, que entienda esta alma que está Su Majestad tan cerca de ella, que ya no ha menester enviarle mensajeros, sino hablar ella misma con Él, y no a voces, porque está tan cerca que en meneando los labios la entiende" (5).

La quietud de la voluntad

La primera oración mística es una experiencia de la acción de Dios, que unifica y pacifica la voluntad del orante, la fija en quietud; y desde ella afecta aunque menos fuerte­mente a la restante actividad del alma, es un primer paso de unión amorosa al Amigo celeste, con un reflujo sobre la persona y su con­ducta.           

(Esquemas del Libro de la Vida, ed. de Tomás Álvarez. Monte Carmelo Burgos  2004)

Lección de oración para nosotros hoy  

Cuatro vectores para comprender el proceso de la oración cristiana según santa Teresa

Elementos Teologales. Compuesto por personas en relación. Trato de personas en fe, esperanza y caridad. La Trinidad en nosotros crea relaciones de comunión

Elementos Éticos son las virtudes, las actitudes, la determinación, el esfuerzo. La conducta queda comprometida en la oración. Si no hay virtudes no hay relación. El trato de amistad no es de palabritas bellas, sino de vida comprometida y coherente.

Elementos Psicológicos. Armonía. Las Potencias del ser humano: Entendimiento, Memoria, Voluntad. En la oración se pone en juego toda la persona: las potencias interiores y los sentidos exteriores. El trato de amistad con Dios es en fe y quedan las potencias perturbadas.

Elemento Experiencial. Místico. Estético (gusto – contento) Es la experiencia de fe y la gracia puesta en acto

Todos tenemos experiencia de la fe. ORACIÓN – GRACIA – VIDA CRISTIANA

Teresa ha hecho de la oración un concepto amplio en el que entra toda la vida

Nos dice que en este proceso de vida cristiana interviene un auxilio particular de Dios y empieza otra forma de oración que llama quietud porque en el campo psicológico la voluntad se aquieta. Cede el componente del esfuerzo y aparece privilegiado el gozo.

La fe se ilumina. El amor se torna pasivo y descubre el Amor de Dios. Todo lo humano entra en la oración.

El recogimiento es una gracia nueva. El afecto recogido y centrado en el Señor. Dios cautiva el pensamiento y la libertad se ejercita en amar sólo a Dios.

Nuevo rostro del Amor. Somos más conscientes de que somos  amados por Dios. El tiene la iniciativa. Y el Amor produce amor. Dios se da del todo aunque nosotros vamos poco a poco. El modo de relacionarse con Dios crea la certeza de que Dios está aquí. El Reino está aquí. En la luz de nuestra conciencia se refleja su Reino.

Teresa Libro Vida

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