Consejos al principiante

Consejos prácticos al principiante. Oración y vida.  El maestro de oración(Cap. 13)

Avisos y consejos para el aprendizaje de la oración, esparcidos a boleo, sin un orden premeditado. Teresa escribe desde la altura de su vida mística. Pero a base de recuerdos y experiencias personales, de sus 20 años de lucha, practicando esa oración de primer grado.

Para que el principiante esté alerta frente a las tentaciones que lo asaltarán: cansancio, cobar­día, falsas humildades, celo indiscreto, flojedad y desgana, amilanar los pensamientos, caminar "a paso de gallina"... Luego, da paso a una cas­cada de consignas positivas y consejos prácticos, unos en materia de oración, otros para la vida.

Para estimular la experiencia de los lectores. Tiene ante sí a un grupo de lectores ávi­dos de aprender. Dialoga con ellos. No es una lección teórica sino un diálogo de experiencias.

La   marcha material del capítulo procede así:

Ø      nn. 1-9: primera serie de consejos,

Ø      nn.6-10: espejismos y tentacio­nes desde su experiencia,

Ø     n. 11-21: dos pautas importantes: no reducir la oración a solo meditar, y utilidad de un buen maestro de oración,

Ø          n.  22: recapitulación: consigna fundamental, fijar la mirada en Cristo: "mire que le mira" 

Cascada de consejos orientadores 

- Ante todo, alegría y libertad: "procúrese a los principios andar con alegría y libertad. Que hay algunas personas que parece se les ha de ir la devoción si se descuidan un poco".  

- Confianza en Dios y grandes deseos: "tener gran confianza, porque conviene mucho no apocar los deseos, sino creer de Dios que... podremos lle­gar a lo que muchos santos con su favor...".

- Sensibilidad a las buenas inspiraciones. Secundarlas con pronti­tud. Trío modélico: San Pablo, "que (dice) todo se puede en Dios”. San Agustín: "dame, Señor, lo que mandas, y manda lo que quisieres". Y San Pedro: "pensaba yo muchas veces que no había perdido nada San Pedro en arrojarse al mar, aunque después temió". Insiste: "estas pri­meras determinaciones son gran cosa".  

- Humildad de la buena: insistirá en el propio conocimiento. Muy importante para todo el camino de oración. Para el principiante, indispensable. "Esto del conocimiento propio jamás se ha de dejar”.

 - Desasimiento de todo, para llegar a la libertad de espíritu. Especialmente en cuanto a la salud corporal, la hacienda, la honra. 

- Para los momentos de oración, procurar soledad y silencio. 

- "Hacer cuenta que no hay en la tierra sino Dios y ella; y esto es lo que le conviene mucho".

 - En la oración misma, "que no se les vaya todo el tiempo" en pensar y meditar, "sino que se representen delante de Cristo”

 Lección central: Doble consigna:  

La oración no consiste en pensar mucho; y no hay oración que no pase por Cristo Jesús y su santa Humanidad.

 “Pues tornando a lo que decía de pensar a Cristo a la columna, es bueno discurrir un rato y pensar las penas que allí tuvo y el amor con que las pasó. Mas que no se canse siempre en andar a buscar esto, sino que se esté allí con Él, acallado el entendimiento. Si pudiere, ocuparle en que mire que le mira, y le acompañe hable y pida y se humille y regale con Él, y acuerde que no merecía estar allí.

Cuando pudiere hacer esto, aunque sea al principio de hacer oración, hallará grande provecho, y hace muchos provechosesta manera de oración. Al menos hallole mi alma" (n.12). 

(Esquemas del Libro de la Vida, ed. de Tomás Álvarez. Monte Carmelo Burgos  2004) 

Lección de oración para nosotros hoy   

La lectura de este capítulo nos acerca a una mujer de Dios, a Teresa de Jesús. La intención de su relato de salvación no es para que la admiremos a ella sino para que orientemos la mirada hacia Jesús, la Fuente de Vida. Al abrirnos su intimidad despierta nuestras posibilidades, nuestra verdad más honda, nuestra capacidad de amar y de ser amados. Y lo hace con la  frescura y la anchura de quien ha adquirido la libertad, la de los hijos de Dios. 

Teresa es una mujer original y creativa en la búsqueda de comprenderse a si misma, supera métodos, lecturas, consejos, busca a Dios mismo. Luchando, esperando, cayendo y levantándose va aprendiendo su propio camino de oración, el trato de amistad con el Señor del huerto de su alma. Cada orante tiene que recorrer su propio camino de oración; no se trata de imitar sino de crear la propia historia de amistad con el Dios que nos ama entrañablemente. Quien se ponga en camino de oración tiene que acoger su propia soledad, su fragilidad hecha confianza paso a paso y en silencio esperar la Palabra que siempre llega, porque el Dios que nos promete el agua no nos dejará morir de sed por el camino. 

Jesucristo: la humanidad de Jesucristo es central en el proceso de la oración teresiana. La "condición humana de Dios" es el gran descubrimiento de Teresa, la gracia principal para encajar todas las piezas. La humanidad de Cristo hace posible la comunión con Dios. 

La cascada de consejos orientadores al comenzar el camino de oración revelan la belleza interior de las personas, su dignidad de hijos/as de Dios llamados a la amistad con Aquel que sabemos nos ama y nos espera siempre, nos descubren también, nuestra vocación a vivir en plenitud la vida cristiana. 

La orientación de la oración a entablar la relación con Cristo, a  entrar y estar en su presencia es el hilo con el que ha enhebrado este capítulo. El orante se recoge en silencio interior para gustar, vivir la presencia. Pero es Dios mismo quien recoge al orante, lo distrae de toda distracción para atraerlo a sí.  

Para Santa Teresa la oración es expresión de toda una vida. Al orar, la vida entera está en juego. Ambas se alimentan mutuamente. Insiste en la actitud contemplativa amorosa y acogedora. La contemplación-admiración- asombro se ha de dar en toda oración vocal, discursiva, mental, etc., llegando a todo lo que vivimos cotidianamente.

Teresa Libro Vida

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