Oración y conversión

Oración y conversión contínua. Modelos. Imágenes. Lecturas. A vida nueva, oración nueva. (Cap. 9)

A los 39 años de edad, Teresa cambia de vida. El suyo es un cambio radical. No sólo ético o psicológico, sino total: afecta a la persona de Teresa en sus estratos más profundos. Le fija el rumbo de vida. Cambia su sistema de relaciones con Dios. Pone fin a la lucha agónica de los capítulos anteriores. Y marca el alboreo de una nueva y larga jornada, que durará hasta la muerte. Sin fisuras ni revi­siones ni zozobras de timón.

En el relato de Vida, el capítulo señala el final de la brega ascética, y el comienzo de la vida mística.

A la lucha mantenida hasta allí le faltaba una cosa decisiva: pasar del esfuerzo personal, a poner toda la confianza en Dios. Lo indicaba Teresa al final del capítulo anterior: "Suplicaba al Señor me ayudase, mas debía faltar de no poner en todo la confianza en Su Majestad, y perderla de todo punto de mí... Que todo aprovecha poco si, quitada de todo punto la confianza en nosotros, no la ponemos en Dios".

Lo repite al comenzar el capítulo presente: "Ya andaba mi alma cansada, y aunque quería...", no podía. Hasta que lo pudo y lo quiso el Señor. Lo cual ocurre cuando Por fin se deja paso libre a su presencia y a su iniciativa. Se le deja hacer.

Por eso, al resumir el tema en el título del capítulo, cambia el sujeto de la acción: no es Teresa la que decide el cambio de vida.

El actor es Él. El capítulo se titula: "trata por qué medios comenzó el Señor a despertar su alma y darla luz". Calco casi material del título del capítulo primero del libro, que "trata cómo comenzó el Señor a despertar esta alma en su niñez..." Pero con diferencia abismal.

Ese cambio del "sujeto de acción" acontece en dos episodios sen­cillos e intensos, capaces de remover hasta los más hondos estratos del alma de Teresa. De ahí que sea tan lineal el trazado narrativo del capítulo.

Esquema:

Ø        episodio primero: encuentro de ella con una imagen de Jesús (1-3), y orientación cristológica de su oración (4-6)

Ø        episodio segundo: lectura de las Confesiones de san Agustín (7-8) y cambio interior de Teresa (9).

Ø        Epílogo: comienzo de vida nueva: crecen las mercedes del Señor (9).

Cronología: Fines de 1554. Teresa cuenta 39 años.

“Tenía este modo de oración: que, como no podía discurrir con el entendimiento, procuraba representar a Cristo dentro de mí, y hallábame mejor adonde le veía más solo”. Parecíame a mí que, estando solo y afligido, como persona necesitada me había de admitir a mí. De estas simplicidades tenía muchas”.

“En especial me hallaba muy bien en la oración del Huerto.Allí era mi acompañarle. Pensaba en aquel sudor y aflicción que allí había tenido, si podía. Deseaba limpiarle aquel tan penoso sudor”.

  ORACIÓN

¡Oh, qué sufre un alma,
válgame Dios,
por perder la libertad
que había de tener
de ser señora,
y qué de tormentos padece!
Yo me admiro ahora
cómo podía vivir  en tanto tormento.
Sea Dios alabado, que me dio vida
para salir de muerte tan mortal.

(Esquemas del Libro de la Vida, ed. de Tomás Álvarez. Monte Carmelo Burgos  2004)

Lección de oración para nosotros hoy

Cambio en el centro de la persona, cambio de amistad. La lucha se resuelve en quitar la confianza de uno mismo y ponerla en Dios. Empieza a cambiar el protagonista de la historia, de la vida. Ya no es uno mismo, sino el Señor.

La lucha ha preparado estos dos episodios: el encuentro con el Cristo muy llagado y la lectura de las Confesiones de san Agustín. De la oración expresada con el cuerpo pasa a hablarnos de su interior: “arrojeme cabe Él; con gran derramamiento de lágrimas”. El encuentro con Cristo y cómo lo trata Teresa: se conmueve y expresa su arrepentimiento, su cambio. La escena de la Magdalena le sirve para contarnos su estilo de oración. Ama más que discurre. Inteligencia intuitiva, atender más que entender. Recurso mental. Ora con imaginación, afecto, sensibilidad. Describe la orientación Cristológica de su oración. Sólo podía pensar en Cristo como hombre. Pensaba, acompañaba, limpiaba, estaba allí con Él.

Elementos de cómo oraba ella: aprovecha mucho este modo de proceder. Amar. El libro es recurso defensivo para fijar la mente en la verdad. El fin de la lectura es suscitar el amor, la fe, la vida. El amor se conciencia en la oración y se expresa en la vida de cada día, en la mirada contemplativa a la creación, a las personas. Conocimiento propio de la ingratitud, ver para creer y para tocar. Percepción de una Presencia (so subjetiva). Amiga de imágenes, porque no puede representar con la inteligencia. Éstas mueven la voluntad y suscitan el amor. Utiliza siempre la mediación de lo sacramental, de lo sensible. Nos da escenas de Getsemaní. Del oratorio externo de Teresa nos lleva a su propio oratorio. La mente se le convierte en su espacio de Presencia. La lectura de san Agustín: transferencia de identificaciones.

Si la oración es amistad, la conversión es poner el corazón en el centro, en Cristo. Poner la amistad de Cristo en el centro de la vida. La oración no se reduce a un momento de la jornada, sino que se expande a la vida toda. Si cambia el corazón cambia todo, la confianza se pone en Cristo. La fe es poner la confianza en OTRO, en Cristo. Este cambio no se resuelve de una vez sino a lo largo de la vida, es proceso de toda la vida. La amistad influye en la persona, en la relación, en los compromisos, en las opciones. La amistad iguala, se intensifica. Convertirse a la oración es convertirse a la amistad. Dios y el ser humano se vuelven el uno al otro amistosamente. No importa tanto de que se trata. Importa más con Quien se trata, con Quién me relaciono. Trato de personas más que de negocios. Encuentro personal = CONFIANZA. Intercambio de quererse bien. Querer el bien del otro. Hacer, interesarse más por el otro que por mí. La amistad desea la presencia del amigo, tiende a alcanzar y desear tratar con Dios conscientemente. Advertir, mirar, estar dentro, dejar que entre la Presencia en mí. Querer estar. Querer esta compañía, presencia, persona. Coloquio, comunicarse. Igualarse. Dime con quien andas y te diré quien eres. El Señor desea y quiere esta compañía, nuestro amor LE importa. Oración y confianza; oración y amistad teologal. Responde a la condición de Dios. Todas las capacidades del amor humano son transferidas al amor de Dios.

Teresa Libro Vida

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