Salmo 97, 1-4

 

María, la mujer visitada por Dios, abre el horizonte de nuestra mirada, nos ayuda a ver más allá de nuestras visiones estrechas. María es la obra más bella de Dios, la más cercana y entrañable. María es el cántico nuevo de Dios en el mundo.

Adviento es camino con María.

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Cantad  al  Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
a favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.

Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.

 

* Canta las maravillas que el Señor hace en ti.

* Contempla en María la victoria de la misericordia de Dios, deja que brote en ti la comunión con los pueblos y razas distintos a los tuyos

* Aclama, con toda la creación, al Señor que hace maravillas.

 

 

La alegría es reflejo del Padre. La experiencia de comunión es reflejo del Espíritu Santo. Nuestra cercanía a María es reflejo de la verdad y libertad de Jesús. Ella nos enseña a cantar. “Bendita tú María hija de los pobres, que has llegado a ser madre del Señor de los reyes. En tu seno habitó aquel de cuya alabanza están llenos los cielos” (Efrén el Sirio).