Determinación y oración

Determinación y oración. Comienza la formación de la oración espontánea. En la salud y en la enfermedad(Cap. 4).

 Esquema:

El capítulo contiene dos relatos, unidos entre sí por un momento de oración. Primero, el estreno de su vida religiosa. Después, el recuer­do de su enfermedad, que la hace salir del convento, y la lectura de un libro definitivo. Con intensos momentos de oración vividos mientras recuerda y escribe.

  • Primer relato, su ingreso de carmelita (nn.1-2): preceden días de determinación (n.1); gozo "en tomando el hábito" (n.2).
  • Sigue la pausa de oración mientras lo recuerda: Teresa revive lo narrado, de cara a Dios (nn. 3-4).
  • Nuevo relato: enfermedad y camino de Becedas. Simple esbo­zo. La curandera de Becedas queda en anonimato (n. 5).
  • La pausa de viaje en Hortigosa, en casa del "espiritual" tío don Pedro, con la lectura del Libro de Osuna (Tercer Abecedario ... ), introduce una larga digresión sobre la biografía interior de Teresa y su larguísimo aprendizaje de oración (mención de los 18 años sucesivos): nn.7-10.
  • Interrumpido el relato de la enfermedad, lo reanudará al final (n.11), para proseguirlo en capítulo aparte (c.5)

Relatando, Teresa revive dos grandes experiencias: la fuerza del «determinarse a algo por Dios», y la suerte de «haber encontrado el camino» de la oración, pese a los alti­bajos de la marcha. Un halo alterno de dolor y de gozo envuelve la narración: lo ha pensado «muchas veces espantada de la gran bondad de Dios», espantada y gozo­sa (n. 10).

Cronología:

  • Años decisivos, de los 20 a los 24 de edad.
  • Teresa ingresa carme­lita en 1535 (a los 20 de edad).
  • Profesa en 1537 (a los 22).
  • Enferma a los 23.
  • Pasa el invierno (1538-1539) en Hortigosa y Castellanos de la Cañada: "casi nueve meses en esta soledad".
  • Siguen "tres meses" de verano en Becedas (1539). En total, "casi un año" fuera del convento (n. 6).
  • Como aprendiz de oración, tiende una amplia mirada a los "18 años siguientes" (n. 9) o a "los 20 años después de esto que digo".
  • Pero son los cuatro años juveniles (de los 20 a los 24) los que impac­tan en la salud física y en la juventud de Teresa. También en su apren­dizaje de oración.

          ORACIÓN

En quién, Señor,
pueden así resplandecer como en mí,
que tanto he oscurecido con mis malas obras
las grandes mercedes
que me comenzasteis a hacer
¡Ay de mí, Criador mío,
que si quiero dar disculpa, ninguna tengo!
Ni tiene nadie la culpa sino yo.
Porque si os pagara algo del amor
que me comenzasteis a mostrar,
no le pudiera yo emplear en nadie sino en Vos,
y con esto se remediaba todo.
Pues no lo merecí ni tuve tanta ventura,
válgame ahora, Señor, vuestra misericordia.
(Esquemas del Libro de la Vida, ed. de Tomás Álvarez. Monte Carmelo Burgos  2004)

Lección de oración para nosotros hoy

  1. La determinación. Es necesaria mucha decisión para comenzar el camino de l aoración. Resolución de la voluntad. Forzarse, acometer. El que se determina tiene ganador. Hay que seguir las inspiraciones. Decisión: ser lo que soy y vivir con oración. Fue decisión de teresa no vivir sin oración
  2. Imagen de Dios. Encontrar razones dentro para decidirse, no valen las motivaciones. El Tercer Abecedario que lee Teresa tiene temática franciscana: oración de recogimiento como simple mirada a Dios. Ella no sabe cómo hacer oración (n 7). Determinarse hacer el camino con todas las fuerzas. Los métodos valen si se prueban no si sólo se leen. La oración es pura gracia. El método ayuda al silencio interior para centrarse en Dios. La oración es don del Espíritu, pero hay que entrenar las facultades, no dejarlas a la simple espontaneidad, sino dirigirlas a Dios. Tomar el método como ayuda, es necesario y conveniente. Seguir un método no es propiamente oaración pero ayuda a comenzar el camino.

El método teresiano es tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama.

-        primera fase: Entrar en la Presencia. Permanecer en la Presencia. Hacernos conscientes de la Presencia.

-         segunda fase: Leer. Encontrar a Dios en lo que se lee, ver en la Palabra el rostro de Dios.

-         tercera fase: Pensar lo leído, estando muchas veces a solas.

-         cuarta fase: Poner en juego palabras de afecto.

-         quinta fase: Agradecimiento, ofrenda, petición.

Lo central es la meditación y el coloquio afectivo: tratar de amistad

Momentos previos a su aprendizaje:

-         ratos de soledad
-         lectura
-         confesarse a menudo. La conciencia, el propio conocimiento termina en el sacramento

Teresa procuraba traer a Jesucristo dentro de ella, presente en ella, ésta era su manera de orar. Hacer presente a Dios. Ella es poco hábil para la meditación, por eso se ayuda de libros para sacar verdades de fe. Sin libro se distrae. Orar sin leer es como volar sin tener donde posarse. Leer y recogerse. Leer hasta que brota el coloquio con el Señor, su rostro; hasta que la fuerza del pensamiento se traslade al afecto

Tres componentes para el inicio de la oración:

-         soledad
-         libros
-         personas que acompañen y avisen

Aprecio por la interioridad donde respondemos a Dios. El misterio cristiano se encarna en personas y la respuesta es personal. Dios nos hace hijos/as y abre en nosotros/as un diálogo de amor y nos invita a entrar en él.

Teresa Libro Vida

Determinación y oración Descargar 1,5 MB