Oramos con todos los fieles difuntos

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YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA

  • Esta semana está marcada por el recuerdo de nuestros seres queridos. Ha pasado ya un tiempo desde que murieron, pero la brasa de cariño que dejaron en nuestro corazón sigue viva.
  • Los cementerios se llenan de flores, de recuerdos, de plegarias. El Evangelio quiere que todos nos llenemos de vida, desea que todos respiremos el buen olor que deja Jesús.
  • Juan nos ofrece un texto precioso para la oración. No crucemos de prisa el paisaje. Cada detalle puede ser una chispa de esperanza en el camino
  • Jesús es el camino para ir al Padre. La Iglesia es lugar de acogida para todos. La vida de cada persona es lugar agrado donde se recrea la comunión.
  • Dejemos que el Espíritu nos enseñe a movernos entre el dolor y la muerte con la luz y la verdad de Jesús entre las manos.  

 LEE DESPACIO EL EVANGELIO DE JUAN 6, 37-40 

“Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite el último día.
Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”.  
  • El Padre nos ha dado como regalo a su Hijo Jesús.
  • La resurrección que promete el Padre es don del Hijo.
  • Sólo Jesús, el enviado del Padre, puede comunicarnos vida eterna. 

MOMENTO ORANTE 

  • Deja que la palabra de Jesús entre en tu vida, que su mirada se pose en tu corazón turbado. Ábrele la puerta. 
  • Apoya tu vida frágil en la suya, descansa en él, fíate de su amor.
         Nada te turbe. Nada te espante.
         Todo se pasa. Dios no se muda.
         La paciencia todo lo alcanza.
         Quien a Dios tiene nada le falta.
         Solo Dios basta.  
  • Cierra los ojos y reconoce que eres don del Padre para Jesús. Jesús te ama con infinita ternura y te regala la Vida en abundancia. Te promete la Resurrección. Su Palabra es viva y eficaz. Tu vida está en sus manos. Tu destino es la Casa del Padre, del Hijo y del Espíritu. Caminas hacia el Hogar de la Vida.

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