DIOS SE HACE PRESENTE EN LA NOCHE

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Vigilia de san Juan de la Cruz

"En una noche oscura salí... estando ya mi casa sosegada"

Acogida cordial, cercana, sincera a los que llegan a la vigilia.

1.- ANTES DE ENTRAR

El grupo se reúne fuera del lugar donde se va a celebrar la parte central de la vigilia.

Animador: Todos los que nos hemos acercado esta noche somos peregrinos, peregrinos que buscamos el encuentro amoroso con Dios. Cada uno/a sabe cómo está por dentro y cómo anda necesitado de un amor que lo embellezca.

Recordamos cómo se expresaba en un momento de su vida san Agustín:

¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Tú estabas dentro de mí; yo, fuera. Por fuera te buscaba y me lanzaba sobre el bien y la belleza creados por ti. Tú estabas conmigo y yo no estaba contigo ni conmigo. Me retenían lejos las cosas. No te veía ni te sentía, ni te echaba de menos. Mostraste tu resplandor Y pusiste en fuga mi ceguera. Exhalaste tu perfume, y respiré, y suspiré por ti. Gusté de ti, y siento hambre y sed. Me tocaste, y me abrasé en tu paz.

O cómo se expresaba santa Teresa: "Pues ya andaba mi alma cansada y, aunque quería, no le dejaban descansar las ruines costumbres que tenía” (Vida 9,1).

Y tú, ¿cómo expresas tu momento? ¿Qué es lo que te pasa?

Pausa de silencio.

Entran y se colocan en medio de la asamblea tres personas que preguntan: ¿Quién puede hospedarse en tu tienda? (Salmo 14). ¿Qué tengo que hacer para lograr la unión contigo? ¿Cómo podré habitar en mi corazón donde tú me esperas?

Respuesta que da el animador: Para estar con Dios hay que saber estar con los demás. Si trampeas en la vida, la oración se convierte en una farsa.

- Una de las personas que han preguntado aparece envuelta en un papelón en el que se puede leer VIOLENCIA.

Si quieres hospedarte en la tienda del Señor, despójate de la violencia y estrena cada mañana gestos y palabras de paz. 

Gesto: Rompe el papel y tiende su mano. Entonces se escucha este relato: “Las gentes de Lituania guardan en la memoria los tiempos en los que las manos llevaban armas. Por eso, ahora, cuando unos a otros se dan la mano abierta es como si uno a otro se dijeran: “No tengo armas, te saludo con la paz. No tengas miedo”.

Nos saludamos unos a otros con la mano abierta.

-  Otra de las personas aparece subida en una silla, ensimismada, por encima de los demás.

Si quieres hospedarte en la tienda del Señor, despójate del egoísmo que te lleva a encerrarte en tus intereses y ponte el traje de la fraternidad.

Gesto: Se baja e invita a todos a darse la mano. Todos los participantes unen sus manos, forman un círculo en el que unos a otros pueden verse el rostro y oírse la vida.

-  La tercera persona que ha preguntado aparece con una alforja a la espalda.

Si quieres hospedarte en la tienda del Señor, despójate de la acumulación de cosas y comparte con los más pobres.

Gesto: Saca el pan de la alforja y lo ofrece a todos. En ese momento se escuchan estos textos del Papa Benedicto XVI:

 “Nunca habrá situaciones en las que no haga falta la caridad de cada cristiano individualmente, porque el hombre, más allá de la justicia, tiene y tendrá siempre necesidad de amor”. “Debemos reconocer que los esfuerzos realizados hasta ahora no parecen haber disminuido el número de hambrientos en el mundo, a pesar de que todos reconocen que la alimentación es un derecho primario…

Los datos disponibles muestran que el incumplimiento del derecho a la alimentación se debe no solo a causas de tipo natural sino, sobre todo, a situaciones provocadas por el comportamiento de los hombres y que desembocan en un deterioro general de tipo social, económico y humano”.

2.- HACIA LA NOCHE

Animador: Nos ponemos en camino hacia la noche, hacia el encuentro con Dios en la noche. El símbolo de la noche es clave en san Juan de la Cruz. Está vinculado a su propia experiencia. El arranque lírico del poema está próximo a su fuga, en plena noche, de la cárcel de Toledo, después de nueve meses de oscuridad y encerramiento.

El grupo se pone en camino y lo hace con la señal de la presencia: En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Una vez que todos se han sentado en sus sitios, se apagan las luces. Es importante que el lugar quede lo más oscuro posible. Pasados unos momentos, uno que hace de Juan de la Cruz avanza en medio del grupo con un cirio encendido. Canta tres estrofas del poema de la Noche de Juan de la Cruz. Una vez que termina, deja el cirio en un soporte y él se coloca en actitud orante ante el mismo.

En una noche oscura, / con ansias, en amores inflamada, / ¡oh dichosa ventura!, / salí sin ser notada / estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa, / en secreto, que nadie me veía, / ni yo miraba cosa, / sin otra luz y guía / sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba / más cierto que la luz del mediodía, / adonde me esperaba / quien yo bien me sabía, / en parte donde nadie parecía.

a.- Estando ya mi casa sosegada

Una persona entre con un cirio y se coloca en actitud orante, según la postura carmelitana.

Animador: (Con música de fondo)

Hay demasiados ruidos en ti. Hay demasiadas preocupaciones en tu mente.   Hay demasiado peso en tu corazón. ¡Tu casa, sosegada! Entra en tu aposento. Entra en lo profundo de tu ser. ¡Tu casa, sosegada!

Quédate en silencio delante del Señor. Quédate en paz ante él. Abandona en Él toda turbación, todo cuidado, toda preocupación.¡Tu casa, sosegada! Quédate sin tristezas, sin resentimientos, sin orgullo, sin falsas imágenes de ti. ¡Tu casa, sosegada! Quédate sin poderes, sin dominio sobre nadie, sin privilegios, sin honores, sin ídolos. ¡Tu casa, sosegada!    

Canto: Guarda mi alma en tu paz, junto a ti, Señor.

b.- Sin otra luz y guía sino la que en el corazón ardía

Una persona entre con un cirio y se coloca en actitud orante, según la postura carmelitana.

Animador: (Con música de fondo)

En medio de la noche, abre los ojos del alma. Ya no necesitas luz de lámpara ni de sol. Te basta la luz que arde en tu corazón.

Recoge tu mirada, no te distraigas. Camina al encuentro con el Señor. Descubre la dicha de caminar en la noche. Te basta la luz que arde en tu corazón.

Quédate en silencio, mira con una mirada sencilla a tu Señor. Dile que tus ojos solo para El quieres tenerlos. El te mira con amor. Te basta la luz que arde en tu corazón.

Que nada se interponga entre tu mirada y la suya. Inicia la adoración. Deja que te brote el callado amor. Te basta la luz que arde en tu corazón.

Canto: El mirar de Dios es amar.

c.- A donde me esperaba quien yo bien me sabía

Una persona entre con un cirio y se coloca en actitud orante, según la postura carmelitana.

Animador: (Con música de fondo).  

Atrévete a esperar, que tú bien sabes quién te espera. Aviva tu esperanza. Tu gran esperanza es Dios que te ama hasta el extremo, que se hace pequeño por amor a ti. Ábrete a Él.  Aunque tu presente sea fatigoso, aviva la llama de tu esperanza. Cuando ya nadie te escuche, Él te seguirá escuchando. Cuando ya nadie te espere, Él te seguirá esperando.

Gesto: Todos abren sus manos durante unos momentos

Canto: Marana tha. Ven, Señor, Jesús.

3.- DIOS SE HACE PRESENTE EN LA NOCHE

Exposición. En una mesa adornada, colocada cerca de la gente, se expone el Santísimo.

Los que estaban en actitud orante colocan sus velas encima de la mesa.

Animador: La noche no es solo lo que tú haces, es, sobre todo, lo que Dios hace en ti. Déjale ser Dios en ti esta noche. Que El te regale la fe, la esperanza, el amor.

Canto de la asamblea:

¡Oh noche que guiaste! / ¡oh noche amable más que el alborada! / ¡oh noche que juntaste Amado con amada, / amada en el Amado transformada!

El que hace de san Juan de la Cruz, puesto en pie, canta:

En mi pecho florido, / que entero para él solo se guardaba, / allí quedó dormido  / y yo le regalaba, / y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena, / cuando yo sus cabellos esparcía, / con su mano serena / en mi cuello hería / y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme, / el rostro recliné sobre el Amado, / cesó todo y dejéme, / dejando mi cuidado / entre las azucenas olvidado.

Animador: (Música de fondo durante unos segundos)

Al aire de tu Espíritu… Nos atraes desde dentro… Lo dejamos todo y reclinamos nuestro corazón sobre el tuyo…

Pausa larga de silencio adorador

Animador: Si alguno lo desea, puede compartir, con sencillez, una palabra orante.

Bendición del Señor

La bendición del Señor nos capacita para bendecir… a la tierra, al hermano, a los pueblos, a nosotros mismos. Esta es nuestra tarea para el día a día.  

Danza de la bendición…

Más información en la web:
- Fiesta de San Juan de la Cruz