Adviento: Pequeña celebración

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© Suzy Dumont

  Monición

Para vivir este tiempo fuerte de esperanza, introducimos la Biblia en la reunión con solemnidad acompañada de una vela encendida. Los niños la reciben de pie cantando

Canto: TU PALABRA ME DA VIDA, CONFÍO EN TI SEÑOR, TU PALABRA ES ETERNA EN ELLA ESPERARÉ.

Queremos acercarnos a la historia del amor de Dios a los hombres. El relato más bonito y lleno de cariño lo encontramos en la Biblia. La tenemos todos en casa, la podemos leer siempre con los mayores o solos. Hoy vamos a descubrir y recordar algunas grandes etapas de esta Historia Santa, en el Antiguo Testamento.

Es un momento propicio para los padres y catequistas, explicar a los niños que lo que les decimos es un tesoro, que es la misma Palabra de Dios, que nos comunicaron los testigos de Dios que lo vieron y lo oyeron. (cf Jn  1).

Podemos preguntar a los niños si se acuerdan de algún pasaje del Antiguo Testamento:

El amor de Dios creador. El pueblo que se aparta de Dios y que sufre. Personas  que no se aman, que tienen envidia, que no comparten, que quieren ser los más fuertes y los más ricos. Citamos algunos nombres: Caín y Abel, Abraham, Moisés, David. Recordamos que Dios quiere a su pueblo, tiene compasión de ellos y les envía a unos amigos, los profetas, para consolarlos, les enseña a pedir y a esperar al Salvador. Señalamos a: Isaías, Óseas, Jeremías, Elías...

Diálogo con los niños

Compartimos estas preguntas:

¿Alguno de nosotros cree que necesita también, un Salvador en su vida? ¿Dónde? ¿En casa, en el colegio, en el mundo? ¿Por qué? y ¿Para qué? ¿Qué os gustaría que hiciera el Salvador?

Después de un tiempo de dialogo se lo pedimos al Señor, en la oración silenciosa

 Oración compartida

Niño 1: Señor, nuestro mundo sufre la guerra, ¡Ven, danos tu Paz!

Todos: ¡Ven, danos tu Paz!

Niño 2: Somos egoístas, tenemos mucho y no compartimos, abre nuestros corazones

Todos: Abre nuestros corazones

Niño 3: Tú vives en medio de nosotros, no te escuchamos, no te reconocemos, abre nuestros oídos y nuestros ojos 

Todos: Abre nuestros oídos y nuestros ojos

Niño 4: Jesús eres la Luz, ilumina nuestras tinieblas

Todos: Ilumina nuestras tinieblas 

Gesto: El sacerdote o un adulto entra con el cirio Pascual encendido. Los niños, levantan y abren sus brazos en alto, para acoger la luz de Jesús. 

Canto final:  ¡VEN, VEN SEÑOR NO TARDES!...      

Manualidades 

 Seguimos los pasos de María durante el Adviento. Los padres o catequistas preparan estos materiales:

- Un cuadernito hecho con dos hojas en blanco doblada en cuatro partes

- Copian estos textos bíblicos en varios trozos de papel, para cada niño: Anunciación: Lc 1, 26-38; Visitación: Lc 1,39-56; Nacimiento de Jesús Lc 2,4-20. 

Los niños pegan los textos bíblicos  en las hojas del cuadernito y dibujan la escena correspondiente. 

Podremos seguir trabajando en este mismo cuadernito en el Tiempo ordinario, Pascua y Pentecostés con los textos siguientes: Las bodas de Cana Jn 2,1-12; María al pie de la cruz Jn 19, 25-27; Pentecostés: Hch 2       

 Peticiones: Decimos todos: Te esperamos Ven Señor.

Por los que esperan, por los que desesperan. Por los que buscan, por los que no buscan. Por los que caminan, por los que se cansaron de caminar.

Te esperamos. Ven Señor.

Por los que aman, por los que estropean el amor. Por los que confían, por los que desconfían. Por los buenos, por los que aún no lo son.

Te esperamos. Ven Señor.

Por los que creen en Ti, por los que no creen en nada. Por los que callan y hacen el mal con su silencio. Por los que hablan y no hacen bien con su palabra. Por los que siembran cizaña, por los que confían en que crecerá también el trigo y un día se agostará la cizaña.

Te esperamos Ven Señor.

 Oración

 Señor, somos tu familia: padre, madre, hermanos y hermanas, abuelo y abuela. ¡Estamos todos juntos!

Queremos hablar contigo.

Muéstranos tu estrella, que nos indique el camino, el camino hacia ti y hacia nuestros hermanos y hermanas de toda la tierra.

Jesús, Tú eres el Camino, queremos poner nuestros pasos en los tuyos. Pisar tus huellas. Como Tú, pasar haciendo el bien.

Tenemos sed de Agua viva. Sed de Salvación.

Queremos ponernos en camino hacia Belén. Allí está la fuente de agua pura, Jesús. Tenemos sed, danos de beber. Te esperamos. ¡ Ven Señor!.

  •  CUENTO: "Esperanza, la estrella de Navidad "

 Habían millones de estrellas en el cielo. Estrellas de todos los colores: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas y azules. Un día inquietas, se acercaron a Dios y le dijeron: Señor Dios, nos gustaría vivir en la Tierra entre los hombres.

Cuando queráis, respondió el Señor. Seréis todas muy pequeñitas, para que podáis bajar a la tierra.

En aquella noche, hubo una linda lluvia de estrellas. Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y a correr junto con las luciérnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños y la tierra quedó maravillosamente iluminada. Pero con el pasar del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver para el cielo, dejando la tierra oscura y triste. 

¿Porque volvéis? Les preguntó Dios, a medida que ellas iban llegando al cielo.

Señor, no nos fue posible permanecer en la tierra. Allá existe mucha miseria y violencia, mucha maldad, mucha injusticia y mentira.

Y el Señor les dijo: ¡Claro! Vuestro sitio es aquí en el cielo. La tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que pasa, de aquel que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere, nada es perfecto. El cielo es el lugar de la perfección del amor, de la VIDA verdadera, de lo inmutable, de lo eterno.

Después que llegaron todas las estrellas y verificando su número, Dios habló de nuevo: Nos esta faltando una estrella. ¿Será que se perdió en el camino? Un ángel que estaba cerca replicó: No Señor, una estrella decidió quedarse entre los hombres. Ella descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde las cosas no van bien, donde hay lucha y dolor. Pero ¿que estrella es esa?. Volvió Dios a preguntar. Es la Esperanza Señor. La estrella verde. La única estrella de ese color. Y cuando miraron la tierra, la estrella no estaba sola. La tierra estaba nuevamente iluminada porque había una estrella en el corazón de cada persona. Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita tener es la Esperanza. Dios ya conoce el futuro y la Esperanza es propia de la persona humana, propia de aquel que yerra, de aquel que no es perfecto, de aquel que no sabe como será el futuro."

Recibe amigo(a) en este momento esta estrellita en tu corazón ** La Esperanza **, tu estrella verde. No dejes que ella huya y no permitas que se apague. Ten la certeza de que ella iluminará tu camino, se siempre positivo y agradece todo a Dios. Se siempre feliz y contagia alegría, con tu corazón iluminado, a otras personas.

 

  • CUENTO: "El Invitado"

Ruth miró en su buzón del correo, pero solo había una carta. La tomó y la miro antes de abrirla, pero luego la miro con mas cuidado. No había sello ni marcas del correo, solamente su nombre y dirección. Leyó la carta:

Querida Ruth: Estaré en tu barrio el sábado por la tarde y pasaré a visitarte. Con amor, Jesús

Sus manos temblaban cuando puso la carta sobre la mesa. "¿Porque querrá venir a visitarme el Señor? No soy nadie en especial, no tengo nada que ofrecerle..." Pensando en eso, Ruth recordó el vacío reinante en los estantes de su cocina. ¡Ay no!, ¡No tengo nada para ofrecerle!  "Tendré que ir al mercado y conseguir algo para la cena".

Busco la cartera y vació el contenido sobre la mesa: Diez euros y cuarenta céntimos."Bueno, compraré algo de pan y alguna otra cosa, al menos." Se echo un abrigo encima y se apresuró a salir.

Una hogaza de pan, medio kilo de pollo y un cartón de vino y otro de leche... y Ruth se quedó con  solamente  3 euros que le deberían durar hasta el lunes. Aun así se fue toda feliz a casa, con sus humildes ingredientes bajo el brazo.

"Oiga, señora, ¿Nos puede ayudar, señora?"

Ruth estaba tan absorta pensando en la cena que no vio las dos personas que estaban de pie en el pasillo. Un hombre y una mujer, los dos vestidos con poco mas que harapos.

"Mire, señora, no tengo empleo, uste' sabe, y mi mujer y yo hemos estado viviendo allá afuera en la calle y, bueno, está haciendo frío y tenemos hambre, y bueno, si uste' nos puede ayudar, señora, estaríamos muy agradecidos..."

Ruth los miro con atención. Estaban sucios y tenían mal olor y, francamente, ella estaba segura de que ellos podrían obtener algún empleo si realmente quisieran. "Señor, quisiera ayudar, pero yo misma soy una mujer pobre. Todo lo que tengo es unas rebanadas de pan, pero tengo un huésped importante para esta noche y tengo que atenderle bien."

"Si, bueno, si señora, entiendo. Gracias de todos modos."

El hombre puso su brazo alrededor de los hombros de la mujer y se dirigieron a la salida. A medida que los veía saliendo, Ruth sintió un latido en su corazón y les llamó:"Señores, esperen!" La pareja se detuvo y Ruth les dijo: "Tomad esta comida que  compré. Algo se me ocurrirá para servir a mi invitado...", y extendió la mano con la bolsa de víveres.

"Gracias, señora, muchas gracias!" "Si, gracias!", dijo la mujer, y Ruth pudo notar que estaba temblando de frío.

"¿Sabe? tengo otro abrigo en casa. Coged este", Ruth  se quitó el abrigo y lo puso sobre los hombros de la mujer. Y sonriendo regresó camino a casa... sin su abrigo y sin nada que servir a su invitado. Ruth estaba tiritando cuando llegó a su casa pero se sentía muy alegre. Ahora no tenía nada para ofrecerle al Señor. Buscó rápidamente la llave en su bolso, mientras lo hacia vio que había otra carta en el buzón.

"Que raro, el cartero no viene dos veces en un día." Tomó el sobre y lo abrió:

Querida Ruth  ¡Que bueno fue volverte a ver!. Gracias por la deliciosa cena, y gracias también por el hermoso abrigo. Con amor,  Jesús.

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