17. Una espada en el horizonte

 

  • Cuando menos lo esperamos el dolor y la injusticia aparecen en el recodo del camino. ¿Qué hacer entonces? ¿Por qué nuestra vida se desorienta tanto?
  • "En todas partes donde haya conflicto, allí donde os encontréis frente a un adversario, triunfad sobre él por el amor".
    "En el testimonio de los mártires encontraremos la esperanza y la fuerza para abrir caminos nuevos".



Testimonio
"No le dejan a una desarrollarse ni opinar: le cierran los caminos, se siente una amarrada; la van enfermando; se siente una presa. ¿Será por desquite, por miedo a que los abandonemos cuando una se supera?... A saber..." (Una mujer de El Salvador).

FOTO



"Simeón les bendijo y dijo a María, su madre; "Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción" -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones" (Lc 2, 34-35).

 

  • Y ante María apareció la noche. Las palabras de un anciano se la hicieron presente.
  • La espada, todas las espadas, se le clavaron dentro. El sufrimiento del mundo se le puso delante. ¿Cómo seguir creyendo en la luz? ¿Cómo seguir empeñada en la tarea de los profetas, que es la de Dios, de cambiar las lanzas en podaderas, las espadas del mundo en arados?
  • En la noche, María echó mano de la palabra de Dios guardada en el corazón, se acordó de la fidelidad del Señor de la Alianza. María, en la noche, en todas las noche, miró a su Hijo, contempló la luz. Y emprendió decidida los caminos de la paz.
  • En la noche, a María se le hizo un poco más visible la cruz, la de su hijo, la del Reino, la del proyecto del Padre. Y María continuó diciendo "sí".

 

  •  Palabra de la Iglesia: "María, presente en la Iglesia como madre del redentor, participa maternalmente en aquella "dura batalla contra el poder de las tinieblas" que se desarrolla a lo largo de toda la historia humana... María ayuda a todos los hijos -donde y como quiera que vivan- a encontrar en Cristo el camino hacia la casa del Padre" (RM, 47).


MADRE DE LOS CREYENTES QUE SIEMPRE FUISTE FIEL: DANOS TU CONFIANZA, DANOS TU FE


    "Señor, nuestra tierra es sólo un astro pequeño, perdido en la inmensidad del universo. Tarea nuestra es hacer de ella un planeta donde no vivamos atormentados por las guerras, ni torturados por el hambre y el terror, ni desgarrados y divididos por ideologías, razas o color de la piel. Danos acierto y valentía para poner desde hoy manos a la obra con el fin de que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos puedan un día llamarse con orgullo seres humanos" (La rezan los creyentes en las Asambleas de la ONU).



"Odio las maldades de los hombres, pero a ellos no los puedo odiar" (Abbé Pièrre).