10. Encuentro de dos mujeres

 

  • El ser humano tiene vocación de encuentro. Y los pueblos y las culturas. Pero la geografía está llena de heridas; son los desencuentros.
  • Tras cada desencuentro, se traza una frontera, se construye una muralla.
  • No se sabe cómo, pero la vocación de encuentro, en pequeños gestos, vuelve a germinar, a menudo en el corazón de los más jóvenes, y las distancias se acortan, brota el diálogo, se da la comunión. 50 millones de indígenas de todo el mundo tienen su futuro seriamente amenazado por la destrucción de las zonas donde tradicionalmente habitan. ¿Por qué caminos misteriosos conduce el Espíritu al mundo de hoy a una experiencia de unidad?

 

Parábola:

"Un hombre era dueño de un hermoso jardín donde los niños se encontraban a sus anchas para correr y saltar. Pero éste era un hombre de corazón duro. Le dolía que los niños disfrutasen de la belleza de su jardín. Esto fue lo que hizo: lo rodeó de una pared muy alta para que los niños no pudiesen entrar. Pero sucedió que cuando las plantas dejaron de escuchar las risas de los niños dejaron también de florecer. Se secó el follaje de los árboles. El invierno se prolongó como nunca antes lo recordaba y parecía que la primavera no volvería jamás. El hombre se sentía muy triste, como si una gran pena anegase su corazón. Las noticias de lo sucedido llegaron a un hombre muy sabio de la comarca. Vino donde él y le dijo: Tengo un solo consejo que darte y si lo sigues, tu jardín volverá a lucir como antes. El hombre repuso: Escucho tu consejo y lo seguiré de inmediato. Este fue el consejo: Derriba las paredes y deja que los niños jueguen" (Limardo).

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"Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno Isabel quedó llena del Espíritu Santo y exclamó a gritos: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!" (Lc 1, 40-45)

 

  • La casa de una mujer se convierte en lugar de encuentro. El saludo fue una semilla de paz sembrada en la mañana.
  • Dos mujeres se buscaron y encontraron al Dios de la vida en sus corazones. Las dos se anuncian mutuamente el evangelio de la salvación. Esta vivencia del Espíritu compartida es lo que de verdad y radicalmente transforma sus vidas.
  • El encuentro en la sencillez y la verdad termina en gozo y en novedad. Isabel y María cantan y se llaman la una a la otra con un nombre nuevo. El misterio de Dios se hace presente en la humildad. El misterio de Dios se convierte en canto en un clima de humildad.
  • "En cuanto María acogió en sí esa gran obra de Dios, tuvo y mantuvo un tal sentimiento de sí, que no se elevó por encima del más pequeño hombre de la tierra. Hay que celebrar el espíritu de María maravillosamente puro que, mientras se le hace un honor tan grande, no se deja tentar, sino que, como si no lo viera, permanece en el camino justo" (Lutero).

 

  • Palabra de la Iglesia: "María aparece como Virgen orante en la visita a la madre del Precursor donde se abre su espíritu en expresiones de glorificación a Dios, de humildad, de fe, de esperanza" (Marialis Cultus, 18).

 

GRACIAS, MADRE POR TU PRESENCIA, TÚ NOS LLEVAS A JESÚS. GRACIAS, MADRE POR TU SILENCIO, TÚ ESTIMULAS NUESTRA FE.

 

Gracias a ti, María, buscadora de Dios en los pobres. Gracias, María, por enseñarnos que las pequeñas cosas son lugar de encuentro. Gracias, María, por presentarnos a Dios como hogar donde se crea la familia. Gracias, María, por tu relato de salvación compartido con Isabel. Gracias, María, por estar llena de gracia y de vida, y seguir siendo humilde. Gracias, María, por emprender caminos de comunión. Gracias, María, por hacerlo todo llevando a Jesús en el corazón. Gracias, María, por tu apertura confiada al Espíritu Santo.

 

Que la fe que recibimos en el bautismo, brille en nuestra vida