13. El nacimiento de Jesús

 

  • Qué milagro esconde la tierra, que se agrieta por la sed y se abre para que en ella se asome en todo su esplendor la vida! ¡Qué milagro encierra la historia al esconderse en ella, como un misterio, la hermosura de Dios! ¡Qué gran misterio envuelve y penetra al ser humano como para que el salmista exclame sorprendido: "¿Qué es el hombre?" (Sal 143).
  • Nace el riachuelo del manantial escondido en la montaña. Nace la flor de la semilla caída en la tierra. Nace un niño y todo lo embellece. ¡Nace Dios hecho niño y el amor entra en la historia!
    Todo lo que nace es frágil, está expuesto al peligro. ¡Qué dolor cuando la vida, apenas nacida, es abandonada! ¡Qué oscuridad cuando la luz es escondida! ¡qué tristeza cuando lo nuevo es pisoteado! Jesús de Belén, fruto bendito de María de Nazaret, nos invita a reafirmar nuestras convicciones a favor de la vida

 

Testimonio:

"La vida me había tirado por tierra, pero el encuentro con Jesús me ha dado fuerzas para retormarla otra vez agradecida...
He aprendido a amar la vida desde que sé para qué vivo" (Edith Stein).

"Jesucristo es el centro de la historia y del universo; él nos conoce y nos ama, es compañero y amigo de nuestra vida...
Yo nunca me cansaría de hablar de él; él es la luz, la verdad, más aún, el camino, y la verdad, y la vida; él es el pan y la fuente de agua vva, que satisface nuestra hambre y nuestra sed; él es nuestro pastor, nuestro guía, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano" (Pablo VI).

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"Mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito,
le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el albergue" (Lc 2, 6-7).

 

  • María mira emocionada a Jesús niño. Con ella contemplamos al que es la Vida.
  • María envuelve a Jesús en pañales. Con ella cuidamos toda vida.
  • María acoge en su corazón, junto a Jesús, a muchos nombres. Con ella aprendemos a levantar las vidas caídas.
  • María pone en un pesebre al Salvador. Con ella colocamos en cada corazón la bendición y la ternura de Dios.
  • María, puesta en manos del Espíritu, permanece siempre abierta a la acción creadora de Dios. ¡Bendita tú, María, mujer, lugar de maternidad, campo en el que la vida emerge y todo lo embellece!

 

  • Palabra de la Iglesia: "Y ahora es a vosotras a las que nos dirigimos, mujeres de todas las condiciones... En este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio podéis ayudar tanto a que la humanidad no decaiga... Estáis presentes en el misterio de la vida que comienza... Nuestra técnica corre peligro de convertirse en inhumana. Reconciliad a los hombres con la vida" (Mensaje del Concilio Vat II a las mujeres).

 

LOS CIELOS Y LA TIERRA EN TI SE ENCONTRARÁN.
MARÍA, DULCE ABRAZO QUE EL HOMBRE Y DIOS SE DAN.

 

Oh María, aurora del mundo nuevo, Madre de los vivientes,
a Ti confiamos, la causa de la vida:
Mira, Madre, el número inmenso de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia
o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad.

 

Unete a otros hermanos y hermanas y teje con ellos una red de apoyo a la vida.
Cultiva con ellos la mística de los ojos abiertos para contemplar la belleza de toda vida.
Apoya las estructuras de la compasión, donde se levante lo caído y se cure toda herida.
Pon tu granito de arena para que en todo lugar habitado haya presencias alentadoras de vida.