6. ¡El Señor está contigo!

 

  • El mundo del tercer milenio está lleno de excluidos. Esta es una de las mayores denuncias a una sociedad que se construye sobre el orillamiento de los débiles.
  • "Las culebras sólo muerden a los descalzos" (Monseñor Romero) y los descalzos son voz profética que llama a las puertas de la Iglesia y grita: ¿Dónde y con quién estás? ¿Qué haces con la luz?
  • Sin embargo, el Espíritu que sopla donde quiere, suscita hoy personas que abren los ojos y el alma, abren las puertas y las ventanas, abren el corazón para estar con los excluidos de tierra y dignidad, de pan y de paz.
    Todos los que abren los brazos a la solidaridad, los que ponen sal y luz en la oscuridad y el sinsentido, son la mejor continuación de María, la mujer que se estremeció cuando Dios le dijo que estaba con ella, cuando todo un Dios miró su pequeñez.

 

Canción:

Existe un lugar donde la vida comienza con un beso en los labios, donde se visten de ternura las palabras.
Existe un lugar que todos conocemos, donde espera siempre un gran amor, es el cielo que llevamos dentro.
Un lugar llamado... corazón (Fábrica de sueños)

FOTO

 

"El Señor está contigo. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo...
Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús" (Lc 1,28-29.31).

 

  • Frente al deseo de "ser uno mismo", María es la mujer que acepta "ser desde otro". Esta aceptación la lleva al gozo y a la libertad. María es imagen de la Iglesia, que no sabe vivir sin su Señor.
  • El saludo de Dios tiene una hermosísima traducción y concreción siempre que un ser humano le dice a otro: "Estoy contigo"; cuando se reinicia el diálogo entre los pueblos, y se acortan las distancias; cuando entre los hombres y mujeres de todos los mundos se establece un guiño de complicidad y las manos se unen en proyectos de solidaridad. .
  • Dios está con el mundo, comprometido con todos los seres humanos. Por doquier ha dejado sus huellas. María le ha abierto el espacio para que pueda plantar su tienda. En ella comienza la Iglesia, en la que Dios habita.
  • Mirando a María, sabemos que somos lugar para Dios. Mirando a Dios, sabemos que somos lugar para todos los excluidos. "Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura, y yéndolos mirando, con solo su figura, vestidos los dejó de hermosura" (Juan de la Cruz). 
  • Palabra de la Iglesia: "Ella, la mujer nueva, está junto a Cristo, el Hombre nuevo, en cuyo misterio solamente encuentra verdadera luz el misterio del hombre, como prenda y garantía de que en una simple creatura, es decir, en Ella, se ha realizado ya el proyecto de Dios en Cristo para la salvación de todo el hombre" (Marialis Cultus 57)

 

LOS CIELOS Y LA TIERRA EN TI SE ENCONTRARÁN.
MARÍA, DULCE ABRAZO QUE EL HOMBRE Y DIOS SE DAN.
Quien hizo las estrellas, te vino a mendigar, tu carne y tu latido de mujer.
El Dios omnipotente no quiso renunciar al gozo de acunarte en tu querer.

  

Como un grano de arena, como una gota de rocío mañanero,
así es el mundo para ti, Señor.
¿Por qué has querido abajarte hasta nosotros, hacerte tan pequeño, Señor?
¿Se entendería algo sin tu amor por todo ser humano?
En todos estás. En María, tú estás.
En todos los excluidos, tú estás. En la Iglesia, tú estás.
En la humanidad, está tu Espíritu soplando la vida.
Gracias, Señor, amigo de la vida.

 

Dios te invita a estar en el mundo de otra manera.
El centro lo ocuparán los excluidos.
Tú, muy cerca de ellos, con la mano tendida.