4. ¡Alégrate!

 

  • El mundo está lleno de saludos. Saluda, cada amanecer, la luz al mundo y todo se llena de colorido. Saludan los pájaros desde los aleros de los tejados ofreciendo conciertos gratuitos. Se saludan los que viven en familia, los niños que van al colegio y los ancianos que pasean en el parque.
  • El saludo es un arte; es una forma de entrar con belleza en la vida de los demás. ¿Cómo será el saludo de Dios? El saludo de Dios es alegre, es una invitación a la felicidad. "Es una blasfemia predicar a un Dios que, si no existiese, haría sentirse al hombre más realizado y feliz" (Cortés). Y es un escándalo que en nombre de Dios los pueblos se saluden con bombas.
    La tristeza de los que pierden la tierra en que han nacido, el dolor de todos los que sólo saludan la libertad desde la lejanía de los sueños, las injusticias cometidas con los más pequeños y excluidos, están esperando el saludo gozoso y liberador de Dios.

 

Reflexión:

"Dios sonríe, dice la Escritura. Y con ello afirma que incluso la más pequeña sonrisa pura y delicada, que brota de no importa dónde, desde un corazón recto, ante cualquier tontería de este mundo, refleja una imagen y un rayo de Dios. Es una señal de Dios vencedor, señor de la historia y de la eternidad, del Dios cuya sonrisa nos demuestra que todo en definitiva es bueno" (Rahner). "El fundamento último de la alegría es el amor. Dios ama: por eso es capaz de reír. Dios ríe en los que aman. A través de sus manos Dios habla y desde el fondo de sus ojos, sonríe a la tierra" (Khalil Gilbran)

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"Alégrate... Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo" (Lc 1, 28-29).

  

  • Dios se hace uno de nosotros y, en el seno de María, aparece Jesús, la alegría del mundo.
  • Dios se presenta como una alegría para el ser humano y no como una carga y una obligación. Así comienza el Evangelio. Así se quebranta la vieja e inacabable tristeza del mundo.
  • Dios se acerca con alegría y genera vida, crecimiento, esperanza. Por eso "Quienes de veras aman a Dios, todo lo bueno aman, todo lo bueno quieren, todo lo bueno favorecen" (Teresa de Jesús).
  • Ya no hay que hacer nada para ganarnos a Dios, él se nos da como regalo. La vida cristiana es un camino de alegría.
  • Palabra de la Iglesia: "María... ofrece una visión serena y una palabra tranquilizadora: la victoria de la esperanza sobre la angustia, de la comunión sobre la soledad, de la paz sobre la turbación, de la alegría y de la belleza sobre el tedio y la náusea" (Marialis Cultus, 57).

 

ALÉGRATE, MARÍA, LLENA DE GRACIA

 

Somos dichosos porque somos llamados a la vida.
Somos dichosos porque el Padre nos amó primero y ama más a los más pobres.
Somos dichosos porque Dios Padre y Madre, es mejor de lo que nos imaginamos.
Somos dichosos porque Jesús se ha empeñado en un proyecto de familia para la humanidad.
Somos dichosos porque el Espíritu alienta siempre la fiesta de la ternura y de la bondad.
Somos dichosos porque, como a María, Dios nos saluda cada día con el gozo.

 

En la cultura del mercado global, donde todo se tasa y se vende, realiza cada día pequeños gestos de gratuidad.
Y lo que hagas gratuitamente, ofrécelo con la sonrisa.