2. Una mujer

 

  • Nuevo milenio: ¿el de la mujer? ¡El mundo de la mujer!, tan pisoteado y tan desconocido, tan en boca de todos y tan inexplorado. ¡El mundo de la mujer!: una dignidad y una belleza que luchan por salir a la luz... ¡El mundo de la mujer!: rostro de Dios para la humanidad. ¡Todo un reto!
  • Nuevo milenio: Tiempo para la denuncia de los viejos esquemas de desigualdad e injusticia desde el hombre hacia la mujer. Tiempo de reconocimiento de todos, y de modo especial, de todas las que han apoyado a lo largo de los siglos la incorporación de la mujer a un proyecto de igualdad. Una de ellas, Edith Stein, decía: “La vocación y la misión de la mujer consiste en llevar a plenitud los valores humanos”.
  • En dieciocho países de entre los más pobres del mundo sólo una de cada ocho niñas va a la escuela.

 

  • POEMA

Dios no había concluido el universo;
y en el sexto día Dios la creó MUJER.
Y dijo Dios:
Te daré un corazón compasivo; un espíritu libre para volar junto a los pájaros; un cuerpo para que ofrezcas vida a este mundo.
Te daré sabiduría para conocer grandes verdades; coraje para salir de la opresión; fuerza para mover montañas.
Te daré delicadeza para besar la tierra; pasión para incendiar el mundo; visión para respetar la tierra que te formó.
Te daré naturaleza alegre para bailar con los niños; sonrisa para llenar los valles; lágrimas para lavar el dolor.
Te daré manos para trabajar y amar; intuición para conocer lo desconocido; deseos de ser aquello para lo cual fuiste creada.
Y Dios dijo: ¡MUJER, yo te creé a mi imagen y semejanza!
¡Y TU ERES MUY BUENA!

FOTO

 

"Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción" (Gal 4,4-5).

 

  • Dios puso sus ojos en una mujer. La encontró en medio de su pueblo, yendo y viniendo al pozo en busca de agua, poniendo detalles de limpieza y belleza en el hogar, conversando con sus vecinas y vecinos de las noticias de cada jornada. La encontró enamorada de José. La encontró abierta y disponible para un encuentro en el corazón, llena de esperanza por las promesas hechas al pueblo.
  • Dios puso sus ojos en una mujer. La encontró, como a todas las mujeres de aquel tiempo, marginada por la sociedad, la religión y la ley, y la levantó despertando en ella y en ellas su riqueza y originalidad, su creatividad y belleza.
  • Dios puso sus ojos en una mujer y rompió una vez más los esquemas. Quiso que naciera de ella la Vida.
  • Dios buscó un corazón abierto de mujer para derramar su amor.
  • Dios buscó unas manos vacías de mujer para ser acogido.
  • Dios buscó unos oídos atentos de mujer para poner en ellos su palabra.
  • Dios buscó unos ojos limpios de mujer para mostrarse en ellos.
  • Dios buscó una mujer para llenarla de gracia y convertirla en don para todos.

 

Palabra de la Iglesia: “Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzado hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del evangelio pueden ayudar mucho a que la humanidad no decaiga” (Dignidad de la mujer, 1).

Gracias a una mujer "El Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido en cierto modo con todo el hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado" (GS 22).

 

MARIA ES ESA MUJER QUE DESDE SIEMPRE EL SEÑOR SE PREPARO
PARA NACER COMO UNA FLOR EN EL JARDÍN QUE A DIOS ENAMORO

 

“Te doy gracias, María, porque te atreviste a tomar la vida con las dos manos. Gracias porque fuiste valiente, gracias por no tener miedo, gracias por fiarte del Dios que te estaba llenando del Dios que venía, no a quitarte nada, sino a hacerte más mujer” (J.L. Martín Descalzo).

 

Si eres mujer: Únete a María. Descubre cómo Dios te plenifica. Hazte presente en el mundo, sin miedo, sin complejos. Ofrece gratuitamente tu belleza. Hay heridas que sólo la belleza puede curar.

Si eres hombre: Contempla a la mujer con los ojos de Dios. No veas este despertar de la mujer en el mundo como una amenaza contra el hombre, tampoco como una moda. Presta tu apoyo a la liberación de la mujer. Es el mejor canto a Dios, que dignificó tanto a María.

Seas lo que seas, vive la presencia de la mujer y del hombre en el mundo como una reciprocidad de dones, como una tarea común para construir la nueva humanidad.