La dormición de la Madre de Dios

LA ASUNCIÓN DE MARÍA ES UNA FIESTA MARIANA muy querida por todos los cristianos de Oriente, y precisamente para subrayar que también los etíopes -además de los bizantinos, sirios, armenios y caldeos- honran a la madre de Dios que terminó de modo extraordinario su peregrinación terrena, ha sido elegido un icono suyo (Pertenece al Colegio etíope existente en la Ciudad del Vaticano).

FOTO

 

 Pintado sobre material y con medios pobres, al estilo etíope
- rico en colores y contrastes,
- lleno de ingenuidad y poesía,
- con un relieve particular conferido en las figuras a los rostros,
- y en ellos a los ojos, que son expresión privilegiada de las almas
- Reproduce el esquema clásico de las antiguas Dormiciones de la Virgen (el término asunción es más tardío y sólo prevaleció en Occidente).

También en las más antiguas iglesias romanas dedicadas a la madre de Dios, que se han conservado hasta nuestros días, tanto en Santa María la Mayor como en Santa María en Trastevere, podemos admirar mosaicos similares:
- La Virgen está echada en una yacija para su último sueño.

- Detrás de ella, Cristo, venido de los cielos, toma en sus brazos el alma de su amada Madre, alma que siempre es representada como una niña pequeña.

- La tradición hace que también los apóstoles hayan acudido milagrosamente al lado de María santísima desde los lugares en que estaban predicando.

- Distribuidos en grupos de cinco a derecha e izquierda de la Virgen acostada, más otros dos situados en el centro, delante (quizá para ocupar mejor la superficie de la imagen), forman el tradicional grupo de los doce.

- Cuatro ángeles, de los cuales los que están en primer plano sostienen cruces e incensarios, mientras que los del fondo llevan espadas y palmas, símbolos tradicionales, para indicar la participación de los ejércitos celestiales en el evento del fin terreno de la madre de Dios, que sigue intercediendo, en el cielo, ante su divino Hijo por nosotros.

- Las leyendas en rojo y negro, en lengua aramea y geez (la lengua litúrgica).

En rojo, signo de respeto, se escribe el nombre de la fiesta, y alguna expresión tomada de la liturgia ("Como lloraron los apóstoles..."), escrita junto a ellos; en negro la fecha, que aquí es 21 Tér, correspondiente al 16 de enero juliano, nuestro 29 de enero.

Pero la dormición de la santísima virgen María es festejada por la Iglesia también en agosto.

 

 

  • María ha sido llevada a la casa del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
  • Con María, llegó al Hogar de la Trinidad nuestra humanidad, nuestro mundo.
  • La Asunción de María es el grito esperanzado de todos los creyentes.
  • Con María apoyamos nuestra confianza en JESUS, vencedor de la muerte.
  • Con María abrimos nuestro corazón al Padre, dador de la Vida.
  • Con María alabamos al Espíritu, vivificador de nuestros cuerpos mortales.
  • Deja que tu corazón se inunde de gozo y de esperanza al contemplar, en María, el futuro glorioso de toda la humanidad.

 

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque hoy ha sido llevada al cielo la Virgen, Madre de Dios; ella es figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada; ella es consuelo y esperanza de tu pueblo, todavía peregrino en la tierra. Con razón no quisiste, Señor, que conociera la corrupción del sepulcro la mujer que, por obra del Espíritu, concibió en su seno al autor de la vida, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro. Por eso, te aclamamos y damos gracias, llenos de alegría.

Voces del primero y segundo milenios San Germán, obispo de Constantinopla nos dejó un precioso texto dedicado a la dormición de María, en una de sus Homilías:

"Lo repetiré una primera, una segunda y una tercera vez con toda la exultación de mi alma agradecida: verdaderamente, oh María, aunque hayas emigrado de esta tierra, no te has alejado, sin embargo, del pueblo cristiano. No te has alejado de este mundo que está envejeciendo, tú que eres, al igual que Cristo, vida incorrupta; incluso a aquellos que te invocan te acercas más aún y te haces encontrar por aquellos que te buscan con fe. Estas cosas demuestran claramente que el espíritu de vida sigue espirando, y que tu cuerpo está libre de la caducidad y de la corrupción. No podía suceder que tú, vaso sagrado capaz de contener a Dios, te disolvieras en el polvo de la muerte que corrompe. El que se había anonadado en ti era Dios desde el principio: ‘Él estaba en el principio con Dios y era la vida' (Jn 1,2.4); era, pues, conveniente que la madre de la Vida fuera asimismo compañera de la Vida y, recibida la muerte como un sueño, como madre de la Vida, su salida de esta tierra fuera parecida a un despertar".

Enlace web http://www.cipecar.org/es/contenido/?iddoc=1293

Más información en la web:
- Poemas a María en la fiesta de la Asunción
- 27. Atraída por el Padre