3. Estar más pendiente de los planes de Dios que de los propios

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EDITH STEIN. SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ.

Con el título genérico Autorretrato epistolar queda ya iniciado el lugar del VIII y IX volúmenes en el conjunto de las Obras de Edith Stein. Hacen de puente, un puente lleno de significado, entre el volumen VII (que contiene Estrellas Amarillas hasta la completa madurez vocacional) y el volumen X (que proseguirá con la descripción de la vida hasta su madurez y plenitud).

La destinataria de esta carta es Sor Calista Kopf O.P. (1903, Espira – 1970, Dannenfels), asesora de germanística, profesora en el colegio femenino de Santa Magdalena donde Edith estuvo también de profesora. Tuvo una gran confianza con esta religiosa a la que abre su espíritu y le comunica la decisión de entrar en el Carmelo.

Esta etapa en Espira (1923-1931) es el momento de explosión de su bautismo, 1 de enero de 1922, se lo administró el deán Eugenio Breitling. Poco después fue confirmada, 2 de febrero de 1922, en la capilla privada del obispo de Espira Dr. Ludwig Sebastián.

Una persona decisiva de este período de su vida fue el vicario general Josef Schwind, consejero inteligente y gran amigo de Edith Stein. Por su mediación aceptó el puesto de trabajo de profesora de latín y alemán en la escuela de formación de maestras de las dominicas de Santa Magdalena de Espira. Su pedagogía era muy avanzada: instruía, educaba y formaba de forma integral a sus alumnas. “Su figura irradiaba algo que nos conmovía y cautivaba interiormente...”

Se sitió muy a gusto en el monasterio de las dominicas donde progresivamente va profundizando en el misterio de Cristo, y en la conciencia de su misión: que ha sido llamada para comunicar en unión con Jesús la vida de Dios en el mundo. Su talante espiritual es el abandono total en Dios.

En este momento además de profundizar en su ser cristiano tuvo una gran actividad. Los medios de opinión pública católica la requieren como conferenciante. Recurren a ella asociaciones católicas ( Asociación de maestras, Federación de Mujeres y Asociación de Académicas). Traduce al alemán las cartas y diarios del Cardenal Newman. Y también tradujo en dos tomos Questiones disputatae de veritate de Santo Tomás de Aquino.

Santa Magdalena (Espira), 12 de febrero de 1928 Domingo de Sexagésima Querida hermana Calista, Hubiera querido responder enseguida a su amable saludo con ocasión de la fiesta de la Candelaria, pero no fue posible. Y puesto que sé que muy pronto seré interrumpida quiero ir directamente in media res y contestar a la cuestión que me plantea. Naturalmente, la religión no es algo para vivir en un rincón tranquilo y durante unas horas de fiesta, sino que, como usted misma experimenta ella debe ser raíz y fundamento de toda la vida, y esto no sólo para algunos escogidos, sino para todo cristiano que lo sea de veras (bien es verdad que cristianos así hay un “pequeño grupo”). Que sea posible cultivar la ciencia como culto divino, es algo que me ha quedado bien claro después de haber entrado en contacto con Santo Tomás (una preciosa consideración al respecto puede verse en el librito que las hermanas tienen aquí para los domingos de Santo Tomás); y sólo como consecuencia de ello me he decidido a tomar otra vez en serio el trabajo científico.

En el tiempo inmediatamente anterior a mi conversión y después, durante un cierto período, llegué a pensar que llevar una vida religiosa significaría dejar de lado todo lo terreno y vivir teniendo el pensamiento única y exclusivamente en cosas divinas. Pero, poco a poco, he comprendido que en este mundo se nos exige otra cosa y que incluso en la vida más contemplativa no debe cortarse la relación con el mundo; creo, incluso, que cuanto más profundamente alguien está metido en Dios, tanto más debe, en este sentido, “salir de sí mismo”, es decir, adentrarse en el mundo para comunicarle la vida divina. Importa mucho, en efecto, procurarse primeramente un rincón tranquilo, en el que de tal manera una pueda relacionarse con Dios, como si nada existiera, y esto a diario: el tiempo más oportuno me parece por la mañana pronto, antes de comenzar el trabajo; es entonces cuando una recibe una misión especial para cada día, sin elegir nada por sí misma; en este momento, finalmente, una se contempla a sí misma como mero instrumento, y las fuerzas con las que debe trabajar, en nuestro caso la inteligencia, como algo que nosotros no necesitamos, sino Dios en nosotros.

Así pues, aquí tiene mi receta, que supongo no será distinta a la de Sor Dolorosa; con ella no he hablado todavía sobre el particular. Mi vida comienza cada mañana de nuevo y termina cada noche; más allá de esto no tengo ningún plan ni propósito; naturalmente, propio del trabajo diario es pensar de antemano - sin esto el funcionamiento de una escuela es imposible - , pero nunca debe ser una “preocupación” para el día siguiente. Por todo ello comprenderá que no pueda aceptar lo que dice usted: que “he llegado a ser” algo. Da la impresión como si el volumen de mi trabajo diario aún estuviera por crecer más. Sin embargo, pienso que esto no cambia en absoluto mi vida.

Es algo que se me ha pedido y yo he aceptado, aunque no tengo claro qué es lo que implica y qué consecuencias prácticas traerá consigo. El día 15 me acordaré de usted. Me agradaría que dejara leer la carta a Sor Agnella (Stadtmüller), ya que ahora no puedo escribirle. Pero sólo si a usted le parece bien. De lo contrario, salude cordialmente a ambas Hermanas y dígales adiós. Pues usted volverá pronto. De todo corazón, suya, Edith Stein

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

  • ¿Compartes con alguna persona tu proceso espiritual?
  • ¿Dejas que Dios guíe tu vida?
  • ¿Estás de acuerdo en que la mejor manera de ayudar a los demás es mostraste despreocupada y de buen humor?

“Autorretrato Epistolar (1916-1942)”, Ed. de Espiritualidad, Madrid 1996

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- Santa Teresa Benedicta de la Cruz.