5.- Anuncio de la vida

  • La familia se coloca en medio del mundo, como un limpio testimonio de vida.
  • Porque vive en su seno la gratuidad, puede anunciar la gratuidad, que es como anunciar la gracia de Jesús.
  • Porque vive en su seno el amor, dejándose afectar y conmover por lo que les pasa a los otros, especialmente a los más débiles, puede anunciar el amor, que es como anunciar el amor del Padre.
  • Porque vive en su seno la comunión, manifestada en esa mirada, de cerca, que no hiere ni humilla, en la puerta siempre abierta y en la mesa puesta, puede anunciar la comunión, que es como anunciar la comunión del Espíritu; puede celebrar la Eucaristía.
  • La familia es una pequeña iglesia doméstica, que anuncia la vida; es el lugar donde se dice y se celebra la fe; la primera escuela de oración, donde se aprende a balbucear el nombre de Dios, y a escuchar los relatos de la salvación.

    “Lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos acerca de la Palabra de vida, -pues la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la Vida eterna, que estaba junto al Padre y que se manifestó- lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (1Jn 1,1-3). “La familia recibe la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor, como reflejo vivo y participación real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Señor por la Iglesia su esposa” (Familiaris consortio, 17).

Orar en familia

DIOS FAMILIA, Tú, que eres familia de amor infinito, enseña a nuestras familias a vivir unidas en el amor. DIOS FAMILIA, Tú, que vives la pluralidad como riqueza, borra en nuestras familias todo deseo de poder, de superioridad y de individualismo.
DIOS FAMILIA, Tú, que siempre perdonas, enséñanos a perdonarnos, a compartir nuestros dones, a vivir con alegría y en comunión.
DIOS FAMILIA, Tú, que tienes la mirada siempre dirigida hacia nosotros, orienta nuestras miradas hacia los más necesitados.
DIOS FAMILIA, te damos gracias por la familia, sacramento del amor de Dios, fuente y santuario de la vida, cuna del amor y de la fidelidad, escuela de ternura, trasmisora de la fe, lugar donde se fragua el futuro de la humanidad.
DIOS FAMILIA, derrama tu gracia y tu bendición sobre todas las familias del mundo, especialmente sobre las más necesitadas. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Amén.

Con María

María de Nazaret, cantadora del Magníficat, servidora de Isabel: ¡quédate también con nosotros, que está por llegar el Reino!; ¡quédate con nosotros, María, con la humildad de tu fe, capaz de acoger la Gracia!; con el Verbo que iba creciendo en ti, humano y Salvador, judío y Mesías, Hijo de Dios e hijo tuyo, nuestro hermano, Jesús (Pedro Casaldáliga)