La familia: iglesia doméstica en oración

ACOGIDA ANIMADOR

Bienvenid@s. Buenas tardes a todos. Sentíos a gusto. Estamos en el Carmen, la casa de María. Y en la casa de María se dice y se celebra la fe. Las ermitas, los santuarios, las familias en las que María está presente, testimonian que, junto a María, siempre brota la oración, como trato de amistad con Dios.

El tema de hoy: La Familia: iglesia doméstica en oración, nos pide valentía, creatividad, presencias alentadoras en el camino. Valentía para hacer un hueco en nuestro tiempo y en nuestras familias a Dios, el amigo que llama a la puerta, esperando que le abramos para hacer una fiesta con nosotros. Creatividad, porque no se trata de repetir fórmulas, sino de dialogar con el Señor, contándole nuestras cosas, y haciendo nuestras las suyas, que siempre son las de todos. Presencias alentadoras en el camino, porque podemos pensar que somos bichos raros, que somos los únicos a los que se les ocurre orar en familia. Y no es así. Hay muchos que lo hacen, aunque parezca lo contrario. Mete más ruido un árbol que cae en el bosque que cien que crecen en el silencio. Se trata de ir más allá de lo que nos dice esta anécdota: Aquella familia empeñada en enseñar a sus hijos la oración de “cuatro esquinitas tiene mi cama…” y que terminaban “una me da leche, otra me da lana, otra mantequilla para toda la semana”. Tenemos presentes a nuestra familia. Recordamos cómo es nuestra oración en familia.

Invocamos al Espíritu que es quien nos susurra en el corazón la plegaria más hermosa. ESPÍRITU SANTO, VEN, VEN… Ven Espíritu sobre nuestras familias. Enséñanos a orar. Enséñanos el amor. Enséñanos la vida. Revive para nosotros aquella palabra tan hermosa de Jesús: “Donde hay dos o más reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Símbolo: Puestos de pies, acogemos a Jesús en medio de nosotros. Su paso por nuestra familia es una bendición, que nos capacita para bendecirnos unos a otros. (Se introduce un icono de Jesús. Se escucha una música de fondo: Dios de la historia. Bendice).

TESTIMONIOS

Para hablar del tema de hoy tenemos la suerte de contar con Gabriel, carmelita, en estos momentos Provincial de los Carmelitas. Le hemos invitado porque nos gusta mucho cómo trata los temas de Dios y los nuestros. Lo hace con hondura, creatividad, radicalidad, belleza. Nació y creció en una familia que, como tantas, era y es, sus padres viven en Vega de los Arboles (León), una auténtica iglesia doméstica.

El testimonio se lo hemos pedido a un matrimonio, a Serafín y Asun, padres y abuelos, con mucha riqueza acumulada en su corazón. En los pasos que están dando en el Camino Catecumenal, han llegado inevitablemente a la oración, esa fonte que mana y corre aunque sea tan de noche.

Hace unos años se hizo famosa una pregunta: “Después de Auschwitz ¿se puede hablar de Dios? Y poco a poco han ido apareciendo testimonios, por ejemplo el de Etty Hillesum, una mujer con una experiencia de Dios impresionante, que dicen: “No solo se puede hablar de Dios, sino que yo he hablado con Dios en medio de ese infierno”. Ante una pregunta, quizás irónica y hasta burlona: ¿Se puede hablar con Dios en la familia?, Serafín y Asun nos dicen con sencillez: “Se puede orar en familia. Nosotros lo hacemos”. A los tres los acogemos con cariño, con un aplauso de agradecimiento por querer estar con nosotros y compartir gratuitamente lo que saben y viven.

PowerPoint: Orar en familia

Padrenuestro Nos damos la mano. Vamos orando las frases del Padrenuestro que aparecen en un PowerPoint (Mientras se escucha una música de fondo).

PISTAS PARA ORAR EN FAMILIA

  • Siéntete muy querido/a. En ese terreno florece la oración.
  • Busca momentos para estar con Dios; sabes que te ama.
  • Deja que los demás soplen sobre tu brasa.
  • Haz silencio para escuchar el lenguaje de los deseos hondos.
  • No pienses mucho, ama. A Dios le agrada el callado amor.
  • Di con tu familia cada día, con gozo: Padre nuestro.