11. ¿Cómo escuchar la Palabra de Dios?

El Espíritu nos enseña a orar. Pone en nuestras manos y bocas la Palabra de Dios. Dios es Amor, y el amor es comunicación, diálogo, palabra cercana y entrañable que nos ha dicho en Jesús. Sabemos que Dios nos habla en la Escritura y en la liturgia, en el periódico y en el hermano, en el tráfico de la ciudad y en el secreto del propio corazón. Por eso tenemos que colaborar con el Espíritu aprendiendo, con nuestro esfuerzo, su lenguaje.

Escuchar, todo un arte. Escuchar es mucho más que oír. La escucha supone disponibilidad. Quien decide escuchar tiene que hacer espacio y silencio en su interior; abrir no sólo los oídos, sino la mente y el espíritu; ponerse en actitud de diálogo; en deseo de compartir alegrías, penas, dudas, seguridades; supone, por fin, voluntad de compromiso. “El primer sentimiento simple que quiero compartir con vosotros es lo que disfruto cuando realmente puedo escuchar a alguien. Me pone en contacto con él, enriquece mi vida” (C. Roger). 

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Hacemos silencio interior. Pedimos al Espíritu: que abra los oídos del corazón a la escucha.

Escuchamos: Los acontecimientos recientes. El grito de los hermanos que sufren. Lo que llevamos en el interior: sentimientos, deseos, anhelos...

La PALABRA DE DIOS: “Le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles”. “Los que le oían estaban estupefactos por sus respuestas”. “Ellos no comprendieron la respuesta que les dio”. “Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón” (Lc 2, 46-52).

Documentación: 11.- ¿CÓMO ESCUCHAR LA PALABRA?