8. Orar con la Iglesia

La Iglesia nace como una comunidad orante

LA ORACIÓN: EXPRESIÓN Y RECREACIÓN DE NUESTRA CONDICIÓN ECLESIAL

- Enseñados por el Espíritu: “El Espíritu que enseña a la Iglesia y le recuerda todo lo que Jesús dijo, será también quien la instruya en la vida de oración” (Nuevo Catecismo).

- Tomando conciencia de nuestra condición bautismal, que nos hace hijos de Dios e Iglesia, Pueblo de Dios creyente.

- Aunque oremos individualmente lo estamos haciendo como Iglesia. Somos miembros vivos del Cuerpo de Jesús Resucitado, animados y movidos por el Espíritu Santo.

- Hay momentos especiales de oración, en los que se destaca de forma más viva, esta relación con la Iglesia; es la que llamamos Oración Litúrgica. La iglesia nace como comunidad orante

- El primer encuentro: Una comunidad en oración a la espera de la promesa de Jesús: el bautismo del Espíritu. “Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús” (Hch 1, 14). 

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Con la mirada en María, Madre de la Iglesia.

Proclamamos el Himno más antiguo de la Iglesia:

“Oh luz gozosa de la santa gloria
del Padre celeste inmortal.
¡Santo y feliz Jesucristo!
Al llegar el ocaso del sol
contemplando la luz de la tarde,
cantamos al Padre y al Hijo
y al Espíritu de Dios.
Tú eres digno de ser cantado
por santas voces,
Hijo de Dios que nos diste la vida;
por eso el mundo te glorifica”.

“Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor, dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro señor Jesucristo” (Ef 5, 19-20).

Documentación: 8.- ORAR CON LA IGLESIA