6. Orar el Credo

Una hermosísima oración Tantas veces repetido. Orado, ¿cuántas? ¿Cuántas, saboreado con calma en el corazón?

Cuando lo que Dios nos ha revelado y hemos acogido en el corazón, brota hacia fuera, gritado y testimoniado por millones de creyentes, en la Iglesia, surge el Credo.

Por la oración, la confesión de fe que hacemos con los labios, a veces rutinariamente, baja hasta nuestro interior, donde el Espíritu nos lo ora y convierte en testimonio de vida.

Para que surja una nueva oración y una nueva vida, es preciso “alimentar tu vida cristiana con las grandes verdades de la fe”. 


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“Descálzate porque el terreno que pisas es santo” (Ex 3).

- Deja la ausencia para entrar en la Presencia.

- Abre tu vida como la tierra se abre para acoger la semilla.

- Hazlo en comunión con todos los creyentes.

Oramos nuestra Fe en silencio: Creo en Dios Padre...

DICHOSA LA QUE HA CREÍDO, PORQUE LO QUE TE HA DICHO EL SEÑOR SE CUMPLIRÁ.

Documentación: 6.- ORAR EL CREDO