5. La oración, experiencia trinitaria

Si conocieras el don de Dios

El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. “Dios no es soledad sino familia” (Juan Pablo II). Por la gracia del bautismo somos llamados a participar en la vida de la Bienaventurada Trinidad. La oración nos ayuda a tomar conciencia de este don, a vivirlo y expresarlo. Es fruto y expresión de la presencia trinitaria en nosotros.

“Hay una criatura que conoció ese don de Dios. Se mantuvo tan pequeña y tan recogida en el secreto de su templo, que atrajo sobre sí las complacencias de la Santísima Trinidad. Al decir “fiat” se realizó el mayor de todos los misterios. María se convirtió para siempre en morada de Dios. La visión inefable que contemplaba en su interior nunca disminuyó su caridad hacia todos”.

Dios se convirtió en icono

* Dios, abismo sin fondo, misterio inagotable, se nos ha revelado. Al revelarse su rostro oculto, se convierte en belleza, en fuente de amor. Se nos presenta como una inmensa riqueza, de la que somos invitados a participar.

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Texto Bíblico: Jn 14, 23

“Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él”.

- Dios Padre quiere venir a vivir con nosotros: abramos nuestro corazón. ¡Gloria al Padre!
- Jesús nos invita a escuchar del Padre: “eres mi hijo, eres mi alegría”. Acojamos esta Palabra en nuestro interior. ¡Gloria al Hijo!
- El Espíritu Santo grita en nosotros que somos hijos y hermanos. Extendamos nuestras manos y acojamos a todos los hombres y mujeres en su diversidad de rostros. ¡Gloria al Espíritu Santo!

 

 

Documentación: 5.- LA ORACIÓN, EXPERIENCIA TRINITARIA