4. Un dìa azul

Introducción

Quizás no aparezca en el calendario que cada uno se fabrica, pero es importante. Es un día sin obligaciones, libre, especial. Es una celebración de cosas que normalmente no celebras. Es una ocasión para reírte de los ídolos que te dominan en el día a día. Es una oportunidad para tratar a los demás y a ti mismo/a con más generosidad, con humor. Vives tantos días pensando en otros, que bien merece la pena que este día tenga su propia bendición. Es un día gratuito, pero no superfluo. Tu mente tan agobiada por las obligaciones del día a día, te lo agradecerá. Un día azul es un día para que lo vivas a tu aire y, a lo mejor, al aire del Espíritu.

Posibilidades 

Muchas. Muchísimas. Algunos han dedicado el día a reírse del afán de comprar cosas y se han paseado con elegancia por unos grandes almacenes sin comprar nada, absolutamente nada. Otros se han burlado de la prisa y se han perdido por las calles de la ciudad, sin rumbo fijo, donde los pies y el corazón les lleven. Otros, cansados de tanta disciplina para guardar la línea, se han permitido el lujo de un banquete sin pensar en la sal, en el colesterol... Otros, sorprendidos de ir por la vida viendo sin mirar, han dedicado el día a mirar con respeto y cariño, con admiración, cada rostro que pasa a su lado. Los hay que, dejando a un lado el mundanal ruido, se han instalado en la soledad sonora y en la música callada. Los hay también que rompen por la mañana todo cliché acerca de los prójimos, y salen a la vida estrenando todo: el saludo, la mirada, la sonrisa, la palabra... Tu originalidad azul seguro que será única.

Un tiempo para Dios 

¿Por qué este tiempo puede ser bueno para entablar relación de amistad con Dios? Porque Dios es azul, no está programado, es libre, es gratuito, es siempre sorprendente. Muchos lo buscan con vidas muy cuadradas, envueltos en normas y leyes, pero él juega al escondite y tiene otras muchas otras formas de manifestarse. Casi siempre nos sorprenden. El humor con que te miras, puede ayudarte a descubrir el humor de Dios. La ilógica de tu jornada, puede ayudarte a descubrir al Dios sin lógica humana. El asombro con que respondes a lo inesperado es la mejor manera de acercarte a un Dios siempre sorprendente. 

Al terminar tu día azul 

Míralo y mírate con humor. Guarda en tu corazón una lección que has aprendido. Conserva en tu corazón lo azul: es una forma de ir por la vida sirviendo, pero con alegría. Deja que la música de este día siga resonando en tu corazón. “Yo antes estaba completamente sordo. Y veía a la gente, de pie y dando toda clase de vueltas. Lo llamaban baile. A mí me parecía absurdo... hasta que un día oí la música. Entonces comprendía lo hermosa que era la danza” (A. de Mello). Ora, si te parece, con este salmo de acción de gracias, o con sentimientos que broten de tu corazón. 

Es bueno dar gracias al Señor
y tañer para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad,
con arpas de diez cuerdas y laúdes
sobre arpegios de cítaras:
porque tus acciones, Señor, son mi alegría
y mi júbilo las obras de tus manos.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios! (Salmo 91). 

Cuenta a los demás tus descubrimientos. Puede que contagies tu “día azul” a otros y les haga mucho bien.