Samo 15: “Tú eres mi bien”

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Hay un icono de Rublyov, precioso, que representa a las Tres personas de la Santísima Trinidad. Un niño contemplándolo dijo: “¡Cómo se quieren estas personas!”. Las tres personas forman un círculo de amor, que está abierto por abajo para que nos llegue a nosotros su entrega y podamos entrar en su intimidad. Dios Trinidad, o Dios Amor, se nos presenta como un amigo ante quien nos atrevemos a ser como somos. Con él respiramos libremente. Nos comprende. Podemos estar callados ante él, no pasa nada. Nos quiere. Nos protege. Podemos llorar con él, reír, cantar, amar. Allí donde estemos nos ve, nos conoce, nos ama.

 

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: “Tú eres mi bien.” El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.

 

  • Entra en la intimidad de la Trinidad, donde hay una comunicación tan viva de amor.
  • Goza y alégrate de que la Trinidad haya querido convertir tu corazón en su morada.
  • Vive siempre en su presencia, porque él, hasta de noche, te enseña las verdades y te construye con su amor. Dile al Señor que tu suerte está en sus Manos.

 

  • Amar a los otros es honrar al Espíritu, de quien son templos vivos.
  • Respetar la dignidad de cada hombre y mujer, luchar por su alegría, orar cada día es dar gloria a Dios, porque todo ser humano es la Gloria de Dios.
  • Y un detalle para no dejar caer en el olvido: “Todas las noches, Leónidas, padre de Orígenes, acostumbraba a besar el pecho de su hijo dormido por reverencia al Dios que estaba realmente presente en ese tabernáculo vivo del corazón de su hijo”.