La Anunciación del Señor

  • Busca un momento en tu jornada para orar.
  • Haz despacio la señal de la presencia, mientras dices con calma: En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
  • Coloca ante ti este icono.
  • Abre la Palabra y lee estos dos textos: Lucas 1, 26-38; Jn 1,14
  • Deja, si puedes, tus preocupaciones. Serénate y prepara tu corazón para la sorpresa.
  • Pero ven con tus hermanos y hermanas, ven con su dolor y su gozo. Ten presente las situaciones de muerte que te llegan cada día del mundo. Acércate desde ahí al Señor.

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* La sala de la Anunciación del Señor está ambientada con colores de realeza: dorado y rojo.
* La Virgen, sentada en un regio sillón, vestida con un manto de púrpura, tiene cerca la Escritura.
* Sus manos están abiertas, en actitud receptiva y en espera, pronta para decir "¡Maranatha!"
* Su nombre es María de Nazaret, su condición social es pobre, está desposada con José.
* Pero el Icono resalta su dignidad casi real, es de la estirpe de David, la Hija de Sión, heredera de las Promesa de los Padres, el Nuevo Israel que espera la salvación del Mesías prometido.
* A su lado el Arcángel Gabriel, de pie, con mano extendida, viene enviado de parte de Dios, trae el anuncio. Se acerca a María con el saludo: una invitación al gozo: "¡Alégrate!", con el nombre nuevo: "¡Llena de gracia!", y con el mensaje, que es la propuesta que Dios hace a María.
* La parte superior del Icono está abierta y se deja ver un semicírculo del que se desprende un rayo de luz que va a posarse en María; antes de llegar a ella se arremolina en un círculo la luz y dentro aparece una paloma. Es el Espíritu Santo. El Espíritu aletea al principio de la creación, revuela ahora, en la nueva creación, sobre María, tierra nueva, y jardín sellado, para fecundarla con su amor.

 

Dios se acerca silencioso a tu vida y susurra para ti un nombre nuevo: ábrele la puerta del corazón. Quiere hacerte partícipe de su Proyecto Salvador: abre tus oídos y escucha las señales, ponte en "onda" de amor. Dios cuenta siempre con tu respuesta libre, la espera con callado amor, fíate de su Palabra. Dile: Aquí estoy. ¡Hágase tu voluntad! Deja que el Espíritu Santo te inunde, siempre trae vida y esperanza al mundo. Siéntete pobre, como María, así podrá hacer Dios en ti algo nuevo. Da la mano a tantos hombres y mujeres que en el mundo de hoy hacen posible el nuevo adviento de Dios. Descubre a tu alrededor a las hermanas y hermanos, que habitados por el Espíritu, abren caminos de salvación, de paz y justicia entre los pueblos. Da gracias al Dios de la vida por todos ellos.

 

Un Arcángel excelso fue enviado del cielo a decir "Dios te salve" a María. Contemplándote, oh Dios, hecho carne por virtud de su angélico anuncio, extasiado quedó ante la Virgen y así le cantaba... Salve, por ti resplandece la dicha. Salve, por ti se eclipsa la pena. Salve, levantas a Adán el caído. Salve, rescatas el llanto de Eva... Salve, oh cima encumbrada a la mente del hombre. Salve, abismo insondable a los ojos del Angel. Salve, tú eres de veras el trono del Rey. Salve, tú llevas an ti al que todo contiene. Salve, lucero que el sol nos anuncia. Salve, regazo del Dios que se encarna. Salve, por ti la creación se renueva. Salve, por ti el Creador nace niño.

 

El icono de la Anunciación es el icono del "SI" sin reservas, la puerta de los misterios, la manifestación de la ternura de Dios y de su confianza en el ser humano. Es el icono de la dignidad con que la Virgen responde libremente a Dios entregándose totalmente para hacer de su propia historia una historia de peremne y fiel colaboración con Dios, que hace nuevas todas las cosas.