María, la mujer nueva

MOTIVACIÓN (Se prepara el lugar de la oración con un icono de María, un cojín o atril para la Palabra, el sitio donde se va a exponer el Santísimo, flores y velas)

Gesto: A la entrada del lugar de la oración se reparten tarjetas de distintos colores con la invitación de María a su fiesta.

* Por una cara lleva estas palabras: María te invita a su fiesta. Ven con los ojos y los oídos abiertos, las manos vacías, los pies de peregrino. La entrada es gratuita

* Por la otra cara va escrita una frase del Magníficat: Proclama mi alma la grandeza del Señor...

Monitor: María, la mujer nueva, presente en el corazón del Adviento, nos invita a esperar con gozo la nueva venida de su Hijo al mundo y a preparar nuestro interior para acoger y celebrar la presencia salvadora de Jesús entre nosotros.

Dinámica: Comparte con el que tienes al lado esta frase: ¿Cómo vivió María y cómo estás viviendo tú este tiempo de Adviento?

Monitor: En este año dedicado a la Eucaristía nos acercamos a la Escuela de María, mujer eucarística, para escuchar y aprender el lenguaje de su Hijo, Pan partido y repartido para todos.

Lector: “La Eucaristía es misterio de fe, supera de tal manera nuestro entendimiento que nos impulsa al más puro abandono a la palabra de Dios, nadie como María puede ser apoyo y guía en una actitud como ésta… Con la solicitud materna que muestra en las bodas de Caná, María parece decirnos: no dudéis, fiaros de la Palabra de mi Hijo. Él, que fue capaz de transformar el agua en vino, es igualmente capaz de hacer del pan y del vino su cuerpo y su sangre, entregando a los creyentes en este misterio la memoria viva de su Pascua, para hacerse así pan de vida” (Ecclesia de Eucharistía, 54).

Canto: GRACIAS, MADRE POR TU PRESENCIA

 1. MARÍA NOS REÚNE PARA ESCUCHAR LA PALABRA DE DIOS

Gesto: Una persona entra con la Palabra de Dios y otra con el incensario. La Palabra se coloca en el lugar preparado. Antes de la lectura se inciensa la Palabra.

Monitor: El incienso simboliza la Palabra que penetra en nuestro interior, se extiende como perfume entre los hermanos, llenándolos de vida y sube hasta Dios Padre.

Lectura de la Palabra: Lc 1,26-38 (Puede leerse entre tres lectores: narrador, María y el ángel; también se puede representar la escena de la Anunciación leyendo en Off). Silencio orante

Lector: “Feliz la que ha creído (Lc 1, 45): María ha anticipado también en el misterio de la Encarnación la fe eucarística de la Iglesia. Cuando, en la Visitación, lleva en su seno el Verbo hecho carne, se convierte de algún modo en «tabernáculo» –el primer «tabernáculo» de la historia– donde el Hijo de Dios, todavía invisible a los ojos de los hombres, se ofrece a la adoración de Isabel, como «irradiando» su luz a través de los ojos y la voz de María. Y la mirada embelesada de María al contemplar el rostro de Cristo recién nacido y al estrecharlo en sus brazos, ¿no es acaso el inigualable modelo de amor en el que ha de inspirarse cada comunión eucarística?” (Ecclesia de Eucharistía, 55).

Canto: FELIZ PORQUE HAS CREÍDO OH MADRE DEL SEÑOR

2. MARÍA NOS INVITA A ACOGER A SU HIJO PAN DE VIDA

Se expone el Santísimo

Canto: JESÚS ESTÁ ENTRE NOSOTROS

Gesto: se inciensa el Santísimo Silencio orante (Se puede poner música de fondo)

Lector: ¿Cómo imaginar los sentimientos de María al escuchar de la boca de Pedro, Juan, Santiago y los otros Apóstoles, las palabras de la Última Cena: «Éste es mi cuerpo que es entregado por vosotros» (Lc 22, 19). Aquel cuerpo entregado como sacrificio y presente en los signos sacramentales, ¡era el mismo cuerpo concebido en su seno! Recibir la Eucaristía debía significar para María como si acogiera de nuevo en su seno el corazón que había latido al unísono con el suyo y revivir lo que había experimentado en primera persona al pie de la Cruz. (Ecclesia de Eucharistía, 56).

3. MARÍA OYE NUESTRA ORACIÓN E INTERCEDE POR TODOS ANTE SU HIJO

Canto: SANTA MARÍA, RUEGA POR NOSOTROS (Se repite en cada petición)

Monitor: María traemos a tu corazón de Madre todas las situaciones en las que brota la vida, protégela, acompáñala, aliéntala.

Monitor: María te presentamos a todos los que sufren la injusticia, la violencia, la guerra, la marginación, la soledad. Monitor: María te confiamos los que no tiene trabajo, los que viven enganchados a la droga, los que viven encerrados en su egoísmo. (Siguen peticiones espontáneas).

Oración rezada por todos María, enséñanos a esperar en silencio gozoso la presencia salvadora de Dios en nuestra vida. María, enséñanos a confiar, en la noche del dolor, en Jesús que siempre viene y siempre permanece. María, enséñanos a decir amén al proyecto de Dios para que germine en nuestra tierra la Palabra de vida.

Lector: Hay una analogía profunda entre el fiat pronunciado por María a las palabras del Ángel y el amén que cada fiel pronuncia cuando recibe el cuerpo del Señor. A María se le pidió creer que quien concibió «por obra del Espíritu Santo» era el «Hijo de Dios» (cf. Lc 1, 30.35). En continuidad con la fe de la Virgen, en el Misterio eucarístico se nos pide creer que el mismo Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, se hace presente con todo su ser humano-divino en las especies del pan y del vino. (Ecclesia de Eucharistía, 55).

4. CON MARÍA CANTAMOS EL CANTO NUEVO DEL MAGNÍFICAT

Monitor: María hace memoria de las maravillas que Dios ha hecho en la Historia de la salvación. Canta que Dios es fiel a su palabra de amor a la humanidad. Anuncia la promesa que supera a todas las promesas, la encarnación redentora de Jesús.

Lector: En el Magnificat está presente la tensión escatológica de la Eucaristía. Cada vez que el Hijo de Dios se presenta bajo la «pobreza» de las especies sacramentales, pan y vino, se pone en el mundo el germen de la nueva historia, en la que se «derriba del trono a los poderosos» y se «enaltece a los humildes» (cf. Lc 1, 52). María canta el «cielo nuevo» y la «tierra nueva» que se anticipan en la Eucaristía.

Dinámica: Se forman tantos grupos como los colores de las tarjetas de invitación, que se han repartido a la entrada. En grupos se comparte la frase del Magníficat, que está escrita en la tarjeta. Puede ayudar esta pregunta: ¿Cómo puedes vivir hoy esta palabra de María? Al final se forma un corro y se canta o danza el Magníficat.

 5. MARÍA NOS ACOMPAÑA EN EL CAMINO DE LA MISIÓN

Lector: Vivir en la Eucaristía el memorial de la muerte de Cristo implica también recibir continuamente este don. Significa tomar con nosotros a María –a ejemplo de Juan– a quien una vez nos fue entregada como Madre. Significa asumir, al mismo tiempo, el compromiso de conformarnos a Cristo, aprendiendo de su Madre y dejándonos acompañar por ella. (Ecclesia de Eucharistía, 57).

Padre nuestro

Monitor: Recibimos la bendición de Jesús, que se queda con nosotros para recorrer juntos los caminos de misión. Bendición y reserva del Santísimo

Canto: SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA