Ficha 1: ¿Quién soy yo?

  • Oración para iniciar la jornada

“Guía, Señor, mis pasos por el Camino de la paz”. “Señor, tú me sondeas y me conoces, me conoces cuando me siento y me levanto, de lejos penetras mi pensamiento” (Sal 139).

Peregrino, ya llevas unos días en el Camino, sabes un poco qué es esto de la peregrinación a Santiago. Hoy te proponemos que te hagas preguntas. Hacerse una buena pregunta es importante, incluso aunque no se pueda responder.

  • Lee atentamente este texto:

“En aquellos días el Señor dijo a Abraham: Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre que será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre serán benditas todas las naciones de la tierra. Abraham partió, como le había dicho el Señor. Tenía setenta y cinco años cuando salió de Harán. Y llevó consigo a Sara, su mujer, y a su sobrino Lot, y todas sus posesiones y sus esclavos. Y se pusieron en camino hacia la tierra de Canaán” (Gen 12, 1-5).

  • Para tu reflexión:

¿Quién te ha dicho “sal de tu tierra”?
¿Qué te ha impulsado a caminar?
¿Qué esperas del Camino?
¿Qué preguntas te han ido naciendo?

  • Símbolos

Toma tu Credencial de Peregrinos y estúdiala detenidamente. Fíjate en tu nombre. Un sabio dijo que todos tenemos tres nombres, pero sólo uno es importante. El primero es el que nos ponen al nacer. Si tomamos como ejemplo a la Madre de Jesús, este primer nombre es María. El segundo es el nombre que nos pone la sociedad, es el nombre por lo que hacemos. Siguiendo el mismo ejemplo, a María se le conoció como “la madre de Jesús”. El tercer nombre, que es el más importante, es el que nos pone Dios. Nuestra vida debe estar orientada a descubrir cuál es ese nombre. Para María, su verdadero nombre es “la llena de gracia”. Pregúntate cuáles son tus tres nombres. Trata de imaginarte tres nombres que Dios te daría y, entre los tres, escoge el que más te guste.

  • Actitudes

Busca tiempos de silencio dedicados a escuchar lo que hay a tu alrededor y lo que habla en tu interior. Haz un compromiso para el camino de la vida: Todos los días tómate tiempo para ti y trata de silenciar tu cuerpo y tu mente. Escucha cómo el Señor pronuncia tu nombre.

  • Oración
Señor, ayúdame a descubrir lo que quieres de mí.
Dame valentía para ser aquel que tú quieres que sea.

Más información en la web:
- Ficha 3: Las huellas del Camino