27. Atraída por el Padre

 

 

• La vida es hermosa, pero frágil. Situaciones de muerte la acechan sin cesar. A muchos se les acaban las fuerzas y razones. A pueblos enteros se les debilita por momentos la esperanza.  
• La vida es un tesoro dentro de vasijas de barro. Los límites cicatrizan el barro y hasta lo agrietan. Algunos tienen la sensación de caminar con la vida rota. 
• ¿Cómo acoger nuestros límites? ¿Cómo aprender a vivir con ellos en armonía y libertad? ¿Cómo orar sin que nos lo impida la enfermedad? 
• María, tesoro y sacramento, ha vivido su fragilidad en las manos de Dios. El fruto ha sido una nueva creación, una obra que Dios y nosotros vemos como muy buena. Innumerables mujeres, de todos los lugares de la tierra, ponen en toda debilidad el beso de la esperanza. 
• Muchas mujeres viven cerca de María, experimentan el triunfo de la vida sobre toda muerte, descubren la atracción que el Padre ejerce por amor sobre todas las cosas. 

 

Poema

Estamos otra vez en el Principio
y nace el mundo, nuevo,
del seno de tu Gracia,
¡Que callen los profetas fatídicos!
Cabemos todos juntos,
hermanos,
en la mesa que el Padre ha abastecido.
¡Que calle todo miedo,
para siempre!
(P. Casaldáliga).

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“Esta es la morada de Dios con los hombres; acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor” (Ap 21,3-4).

 

 

 

 

  • La Asunción significa que María está dentro del mundo y en el seno de la Iglesia como la presencia viva de un Viviente. Ha sido transfigurada por el amor y la ternura de Dios y ahora se presenta embellecida por la presencia de Dios en ella. María, la mujer nueva, símbolo de la nueva humanidad, es la primera en habitar la morada de la gracia por su fe confiada, por su esperanza firme y por su amor sin fronteras; “está junto a Cristo, el Hombre nuevo, en cuyo misterio solamente encuentra verdadera luz el misterio del hombre” (MC, 57).
  • María sigue a Jesús y en ella se cumple la promesa de la Vida. Llega definitivamente a la Trinidad; pero no nos deja solos, sino que continúa velando nuestro peregrinar cristiano. “Ella, asunta al cielo, no ha abandonado su misión de intercesión y salvación” (MC, 18).
  • “No deja de ser la “estrella del mar” para todos los que aún siguen el camino de la fe” (RM, 6).   

Palabra de la Iglesia: “La Madre de Jesús, de la misma manera que, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es imagen y principio de la Iglesia que habrá de tener su cumplimiento en la vida futura, así en la tierra precede con su luz al peregrinante pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo hasta que llegue el día del Señor” (LG 68).


ATRÁENOS, VIRGEN MARÍA, CAMINAREMOS EN POS DE TI.

 


Tú eres, María, presencia de amor entre el cielo y la tierra. Manifiesta tu ternura maternal en nuestras vidas. Enséñanos el camino del amor que supera todo límite. María, tú has vivido, sufrido y gozado como nosotros. Tú has pasado por el trance de la muerte y gozas ya de la alegría de la resurrección. Te pedimos que aumentes la fe, la esperanza y el amor de todos los que caminamos hacia Dios. Amén. 

 

Busca señales del triunfo del bien sobre el mal, de la verdad sobre la mentira, de la paz sobre la guerra, de la justicia sobre la injusticia… ofrece tu aportación y alégrate. 

Enlace web http://www.cipecar.org/es/c/?iddoc=2102

Más información en la web:
- La Pascua de María, la Madre de Dios.
- La dormición de la Madre de Dios