25. Orando en comunidad



• M. Luther King decía algo que sigue teniendo plena actualidad: “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos”.
• Los retos del momento presente son de tal magnitud que para afrontarlos se requiere la colaboración de muchos. Siempre que alguien se pone de acuerdo con otros para construir algo bueno, ahí está escondida la presencia discreta pero necesaria del Espíritu.
• Cada comunidad esconde un misterio que la embellece y la abre dándole una vocación de comunión.
• María quiso estar presente en cada comunidad para que el ser humano y Dios se den la mano y construyan el reino.
• La inmigración está generando esclavitud. La sufren 30 millones de personas en todo el mundo, de las cuales un 20% son niños y un 50 % mujeres. Muchos de ellos son obligados a prostituirse o explotados en el sector del servicio doméstico o agrícola.


Salmo para el camino. 
“Ved: ¡qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos! Es ungüento precioso en la cabeza, que va bajando por la barba, que baja por la barba de Aarón hasta la franja de su ornamento. Es rocío del Hermón que va bajando sobre el monte Sión. Porque allí manda el Señor la bendición: la vida para siempre” (Sal 132).

. Este salmo tiene el dulce sonido de una bienaventuranza.

. La convivencia de los hermanos, con María en medio, es como un aroma que nos envuelve y penetra al respirar profundamente, es como la frescura del rocío que nos entra por los poros del cuerpo.

. Donde dos o más se reúnen con María, allí manda Dios su amor por siempre, como el mejor antídoto contra el desamor.

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“Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos” (Hch 1,14).



. Cuando la primera comunidad cristiana está dando sus primeros pasos, allí está María. No quiere quedarse al margen de la comunidad de Jesús. De forma discreta, silenciosa, se pone en medio, siempre en medio de la Iglesia.

. María se mete de lleno en la gran movida del Espíritu. Levanta las manos y el corazón para que todo quede lleno de la bocanada de aire fresco, que es el Espíritu.

. María vive en el grupo el amor creciente por el gozo, los abrazos entrañables de unos y otros, los planes misioneros. María contempla gozosa un envío misionero inacabable para hacer presente el reino.

Palabra de la Iglesia. “La Virgen fue en su vida ejemplo de aquel amor maternal con que es necesario que estén animados todos aquellos que, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración de los hombres” (LG, 65). “Su presencia discreta, pero esencial, indica el camino del nacimiento del Espíritu. Así la que está presente en el misterio de Cristo como madre se hace –por voluntad del Hijo y por obra del Espíritu Santo- presente en el misterio de la Iglesia” (RM, 24).



TODOS PERSEVERABAN EN LA ORACIÓN CON MARIA, LA MADRE DE JESÚS



Ayúdanos, María, a vivir intensamente el amor a la Iglesia, y a hacer en ella las experiencias más vitales. Mantén siempre tu calor para que entre los amigos de Jesús vivamos una experiencia de familia, y se estrenen cada día caminos de reconciliación y de paz. Acompáñanos en la plegaria, para que puestos a la escucha, descubramos cada día que todo es gracia.



Une tu corazón al corazón de los hermanos de la Iglesia. Ora en comunión, camina en comunión, sé solidario en comunión, anuncia el Evangelio en comunión.