24. La alegría de la Pascua



• ¿Quién hará brotar la alegría honda en el corazón humano? ¿Quién alentará la esperanza en la vida de cada día? ¿Quién dará respuesta a la sed de agua viva que mana en el interior del ser humano?
• La resurrección es la explosión de alegría, de luz, de color, del Dios de la Vida, que hace nuevas todas las cosas.
• En la Pascua de Jesús se manifiesta la ternura entrañable de Dios, Padre-Madre; se dibuja la humanidad nueva inaugurada por Jesús, y se estrena cada día el canto nuevo del Espíritu.
• María nos invita a tener una nueva forma de mirar, de oír, de gustar, de ser. Por su maternidad, su historia es la nuestra, su camino el nuestro, su pascua la nuestra.
• Melisa Guevara tiene 14 años es una chica de palabra, vive en la ciudad de La Plata, Argentina. Tiene preocupaciones solidarias: le da la merienda a más de 20 niños de su barrio y no siempre tiene los medios necesarios para que todos tengan su vaso de leche.

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Texto bíblico “De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: “Alegraos”. Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. J esús les dijo: No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán” (Mt 28, 9-10).



- María nos abre caminos de alegría y de solidaridad.

- María nos enseña a amar con ternura entrañable, a sufrir con serenidad, a servir con alegría, a esperar contra toda esperanza, a gustar la alegría del Espíritu.

- María nos acompaña en el camino de la Pascua y nos enseña a sentirnos pobres y felices, serenos y fuertes, alegres y llenos de esperanza, para gritar: ¡Resucitó de veras, mi amor y mi esperanza!

Palabra de la Iglesia “Entre tanto, la Madre de Jesús, de la misma manera que ya glorificada en los cielos en cuerpo y alma es la imagen y principio de la Iglesia que ha de ser consumada en el futuro siglo, así en esta tierra, hasta que llegue el día del Señor (cf., 2 Pe 3,10), antecede con su luz al Pueblo de Dios peregrinante como signo de esperanza y de consuelo” (LG 68).



PORQUE CRISTO, NUESTRO HERMANO, HA RESUCITADO, MARÍA ALÉGRATE (BIS). ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA (BIS).



María de Nazaret, cantadora del Magníficat, servidora de Isabel: ¡quédate también con nosotros, que está por llegar el Reino!; ¡quédate con nosotros, María, con la humildad de tu fe, capaz de acoger la Gracia; con el Verbo que iba creciendo en ti, humano y Salvador, judío y Mesías, Hijo de Dios e hijo tuyo, nuestro hermano, Jesús (Pedro Casaldáliga)



Da alegría a los que te rodean; siempre quedará algo de la fragancia de la rosa en tus manos.