23. El silencio de la espera



• La vida de las personas está tejida de pequeñas esperas. La puerta de cada casa se queda abierta cada noche para recibir en la mañana como un regalo, la respiración, la salud, las voces amigas, el pan...
• La humanidad está a la espera. A veces la esperanza sufre derrotas, pero sobre todo despojo se levanta una y otra vez la vida y se abre la esperanza. Hay muchas historias de esperanza sembradas en los corazones, aunque a menudo sean semillas humildes y estén escondidas en lo cotidiano de la vida.
• En este camino, Dios es compañero del ser humano y también espera una nueva humanidad. Y ha puesto sus manos junto a todas las manos para que florezca el futuro.
• Vivir la vida para esperar, a la vez que se construye el futuro, es un regalo que el Espíritu deposita en cada pueblo y en cada corazón. “El porvenir de la humanidad está en manos de quienes sean dar a las generaciones venideras razones para vivir y razones para esperar” (GS 31).
• Aumenta la violencia de género en España.Las víctimas de violencia de género menores de 18 años van en aumento, un 15,4% más en 2014 con respecto al año anterior, pero lo más preocupante es la falta de percepción entre los jóvenes de la violencia de control y la asunción de peligrosos estereotipos machistas entre la población joven. 



Testimonio.
“Los tiempos difíciles exigen hombres fuertes; es decir, que vivan en la firmeza y la perseverancia de la esperanza. Para ello hacen falta hombres pobres y contemplativos, totalmente desposeídos de la seguridad personal para confiar solamente en Dios, con una gran capacidad para descubrir cotidianamente el paso del Señor en la historia y para entregarse con alegría al servicio de los hombres en la constitución de un mundo más fraterno y más cristiano” (Eduardo Pironio).

FOTO



“José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados” (Mt 1,20-21).



María es la mujer de la esperanza. Todo su ser se abrió a la acción de Dios. José es invitado a pasar del temor a la esperanza. Más allá de la muerte, María espera en la actuación de Dios. Mientras llega la luz, se mantiene como centinela aguardando la aurora. La esperanza alcanza todas las rendijas del corazón de María, donde han penetrado la pena y la tristeza. Ahí, en su fondo, el gozo empieza su camino para terminar explotando con un Aleluya gozoso que se oirá en toda la humanidad.

Palabra de la Iglesia “María brilla ante el pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza y de consuelo” (LG 68). Ecos de esperanza “La Virgen, madre del Mesías, es la manifestación personal del pueblo de Israel, hija de Sión, que esperaba, en los dolores de la historia, el alegre parto de su esperanza y de su liberación, prometida por el Señor” (Max Thurian). “Toda nuestra ciencia consiste en saber esperar” (Beato Rafael)



SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA, MANTÉN EL RITMO DE NUESTRA ESPERA.



Tu corazón está silencioso, ama en silencio. Te has asomado al brocal de la cruz, donde se ha escondido el rostro de tu Hijo. Acostumbrada a saborear en el silencio lo de Dios, para dar una oportunidad al amor, te callas ahora en lo más hondo. Silencio no es ausencia, es tu forma de implicarte en lo que ha sucedido. ¿Cómo es tu diálogo con Jesús en el silencio? ¿Qué le dices al Hijo de tus entrañas? Sus gestos, su palabra, su mirada… se te metieron muy en los adentros. ¿Cómo entrar en esa hondura y estar cerca? ¿Cómo callar contigo y esperar que la luz venga pronto y la palabra? Ayúdanos, María, a estar contigo. A una espera insospechada nos invitas, tu corazón se convierte en casa abierta, para ver el milagro de la luz. Contigo, juntos, en iglesia nos reunimos, en soledad sonora estamos todos. La espera se hace grande por momentos, la alegría se escapa ya de sus mazmorras. ¡Cristo viene, lleva, resucita!



Respeta el ritmo de la vida. Si quieres que una planta crezca de prisa, terminarás rompiéndola. La última palabra la tiene el Dios de la vida.